27
feb

El fruto

Publicado por Javier García Calleja el 27 de febrero de 2012 a las 05:42 am

El fruto es el resultado de la transformación del ovario después de la fecundación. Tiene por misión proteger a la semilla hasta su maduración y facilitar su dispersión. En algunos casos entran a formar parte del fruto —llamado en este caso falso fruto— otros tejidos distintos al ovario. Ejemplo: el receptáculo floral en la fresa y en la chirimoya, las brácteas en la castaña y la bellota, toda la inflorescencia en el higo y la pina tropical.

El fruto consta de tres capas:

  • Epicarpo (del griego «epi»: sobre, y «carpos»: fruto). Es la parte exterior, llamada piel, cascara o pellejo.
  • Mesocarpo (del griego «meso»: medio, y «carpos»: fruto). Es la parte media. Unas veces es delgada y seca (la cubierta de la almendra, inicialmente verde); otras veces es gruesa y carnosa (ciruela, melocotón).
  • Endocarpo (del griego «endo»: dentro, y «carpos»:fruto). Es la parte interior. Puede ser: membranoso (manzana), leñoso (el hueso del melocotón), jugoso (naranja), etc.

 

Por su consistencia los frutos pueden ser:

  • Secos. Son jugosos al principio, y se secan cuando maduran. Ejemplo: la vaina de la judía.
  • Carnosos. Son jugosos en la maduración. Ejemplo: la cereza.

Según el número de semillas los frutos pueden ser:

  • Monospermos (del griego «monos»: uno, y «esperma»: semilla). Contienen una sola semilla. Ejemplo: la ciruela.
  • Polispermos (del griego «polis»: varios, y «esperma»: semilla). Contienen varias semillas. Ejemplo: la sandía.

Según que se abran o no los frutos se clasifican en:

  • Dehiscentes. Se abren en la maduración para que salgan las semillas. Ejemplo: la algarroba.
  • Indehiscentes. No se abren en la maduración. Ejemplo: el melón.

Fruto simple es aquel que proviene de una flor que tiene un ovario único, que a su vez puede proceder de un solo carpelo (monocárpico) o de varios carpelos unidos (policárpico). Un ejemplo del primero es la ciruela, y un ejemplo del segundo es la manzana.

Se llama fruto agregado el que proviene de una flor que tiene los carpelos separados, y de cada ovario sale un «frutito». Ejemplo: la fresa está compuesta de varios aquenios dispuestos sobre un receptáculo carnoso. Fruto compuesto es aquél que proviene de una inflorescencia.

Los tipos de frutos más característicos son los siguientes:

1. Frutos monocárpicos secos:

  • Aquenio. Indehiscente, de una sola semilla y con el fruto separado de la semilla. Ejemplo: el girasol.
  • Cariópside. Indehiscente, de una sola semilla y con el fruto adherido a la semilla. Ejemplo: el maíz.
  • Legumbre. Dehiscente y con varias semillas. Ejemplo: la judía.

2. Frutos monocárpicos carnosos:

  • Drupa. Indehiscente, con una sola semilla y con endocarpo leñoso. Ejemplo: el melocotón .

3. Frutos policárpicos secos:

  • Cápsula. Dehiscente. Ejemplo: la amapola.

4. Frutos policárpicos carnosos:

  • Baya. Indehiscente. Endocarpo carnoso. Ejemplo: la uva.
  • Pomo. Indehiscente. Endocarpo membranoso. Ejemplo: la manzana.
  • Pepónide. Indehiscente. Epicarpo duro y mesocarpo y endocarpo comestible. Ejemplo: la sandía.
  • Hesperidio. Indehiscente. Epicarpo glanduloso, mesocarpo delgado y blanco y endocarpo jugoso. Ejemplo: la naranja.



27
feb

Ciclo del desarrollo de las angiospermas

Publicado por Javier García Calleja el 27 de febrero de 2012 a las 04:49 am

Las angiospermas (del griego «angion»: cavidad, y «esperma»: semilla) son plantas cuyos óvulos están encerrados en el ovario.

Los órganos reproductores son las flores.

El esporofito, que es un árbol, una mata o una hierba es la generación diploide. En él se forman unas estructuras especializadas en donde ocurre la meiosis, con reducción del número de cromosomas, dando lugar a las meiosporas, que son haploides. Estas, al dividirse originan el gametofito, haploide, en donde se diferencian unas estructuras reproductoras que dan lugar a los gametos.

Las meiosporas masculinas (microsporas) originan el gametofito masculino, que es el grano de polen. La polinización consiste en el traslado de los granos de polen desde los estambres hasta el estigma de los carpelos. Los agentes polinizadores más importantes son el viento y los animales. En el primer caso las flores carecen de vistosidad y producen gran cantidad de polen. En el segundo caso las flores atraen a los animales polinizadores (entre los que destacan los insectos) mediante varios procedimientos: son vistosas, emiten fragancia o segregan un líquido azucarado —el néctar— que sirve de alimento a los animales polinizadores.

Cuando el grano de polen cae sobre el estigma de una flor de la misma especie (o de otra afín a ella) emite una prolongación (llamada tubo polínico) que se introduce por el hueco del estilo, llega al ovario y penetra en el óvulo. Al final de esa prolongación se forma una estructura reproductora que origina los gametos masculinos. Cada grano de polen da lugar a dos gametos masculinos.

Las meiosporas femeninas (megasporas) originan el gametofito femenino, que es el saco embrionario —situado en el cuerpo central del óvulo— que al madurar da lugar al gameto femenino, llamado ovocélula.

En las angiospermas ocurre una doble fecundación:

  • Uno de los gametos masculinos se une a la ovocélula para formar el cigoto, que inicia de nuevo una generación del esporafito: primero en estado embrionario —el embrión contenido en el interior de la semilla— y posteriormente en estado de árbol, mata o hierba.
  • El otro cigoto masculino se une a otros núcleos del gametofito femenino para formar el tejido nutricio (endosperma) de la semilla.

En algunas especies —como por ejemplo, el trigo— la fecundación tiene lugar entre los gametos de la misma flor, mientras que otras especies la fecundación se realiza entre dos flores distintas de un mismo individuo (por ejemplo, la zanahoria) o entre individuos diferentes (por ejemplo, el centeno). En este último caso se dice que hay fecundación cruzada.



21
feb

Inflorescencias. Papel de las flores en la reproducción vegetal.

Publicado por Javier García Calleja el 21 de febrero de 2012 a las 04:36 pm

Las inflorescencias

En algunas especies las flores aparecen solitarias, pero lo general es que aparezcan agrupadas. Una inflorescencia es un brote cuyas yemas se transforman en flores. Según el comportamiento de la yema apical, las inflorescencias se clasifican en dos grupos:

  • Indefinidas. El eje principal no termina en flor, ya que, en teoría, la yema apical funciona indefinidamente.
  • Definidas. El eje principal termina en una flor, ya que su yema apical tiene un crecimiento definido.

La inflorescencia se llama simple cuando cada una de las yemas axilares origina una sola flor, y se llama com¬puesta cuando cada yema axilar origina, a su vez, una inflorescencia.

Las inflorescencias simples e indefinidas más notables son:

  • Racimo. Todas las flores salen de distintos puntos de un eje principal y tienen pedúnculo. Ejemplo: el repollo.
  • Espiga. Todas las flores salen de distintos puntos de un eje principal y son sentadas. Ejemplo: el gladiolo. El espádice es una espiga con eje carnoso. Ejemplo: el maíz.
  • Corimbo. Los pedúnculos de las flores salen de distintos puntos del eje y llegan a la misma altura. Ejemplo: el peral.
  • Umbela. Todos los pedúnculos de las flores salen del extremo del eje y llegan a la misma altura. Ejemplo: la zanahoria.
  • Capítulo o cabezuela. Las flores son sentadas y salen de un receptáculo ancho. Ejemplo: el girasol.

La inflorescencia simple y definida más notable es la cima simple, que se compone de tres flores (una situada en el extremo del eje y las otras dos salen por debajo de aquélla). Ejemplo: el castaño, en donde salen tres castañas envueltas en la misma cápsula.

Ejemplos de inflorescencias compuestas son: racimo de racimos (vid), espiga de espigas (trigo), umbela de umbelas (cardo corredor), racimo de espigas (avena), racimo de umbelas (hiedra), etc.

 

Utilidad de las flores en la reproducción del vegetal.

Los animales van hacia las flores porque en ellas encuentran alimento: el polen, que se produce en exceso, y el néctar, jugo azucarado producido en los nectarios, que son unas pequeñas glándulas situadas en diferentes partes de la flor. En muchas plantas, los nectarios están colocados de tal forma que los insectos que van a libar el néctar tienen que rozar por fuerza los estambres y estigmas de la flor.

La forma y el color de las flores, la emisión de aromas y el momento de apertura de la flor están relacionados con los insectos polinizadores. En las flores labiadas, por ejemplo, cuya corola tiene la forma de los labios, los estambres y el estigma están dispuestos de tal modo que el estigma barre el polen que el insecto trae adherido, a la vez que los estambres empolvan el cuerpo del insecto preparándolo para la siguiente visita a otra flor.

Las flores que reciben la visita de insectos diurnos tienen unos colores llamativos, que destacan a la luz del día; con frecuencia, estas flores permanecen abiertas durante el día y se cierran durante la noche. En cambio, las flores que son visitadas por insectos nocturnos son blancas o de colores claros, que son las tonalidades que más destacan en la escasa luz de la noche; generalmente, estas flores se abren a la caída de la tarde y se cierran al amanecer.

Algunas flores tienen unas marcas o unos dibujos fuer-temente coloreados, que destacan del resto; actúan a modo de indicador o semáforo que señalan al insecto el camino que ha de seguir para llegar al néctar, a la vez que queda asegurada la fecundación de la flor.

Con relación a la emisión de aromas, cuya finalidad es alraer a los insectos polinizadores, aquellas que atraen a los insectos diurnos exhalan su aroma durante el día, mientras que las que atraen a los insectos nocturnos exhalan su aroma durante la noche.

En muchas ocasiones existe una relación entre el color v el aroma de las flores: las flores de mayor colorido (amapola, margarita, crisantemo), por lo general, carecen de aroma, mientras que las de colores menos llamativos (violeta) exhalan un aroma intenso.

 



21
feb

Órganos reproductores de las plantas superiores: la flor

Publicado por Javier García Calleja el 21 de febrero de 2012 a las 04:28 pm

Los órganos reproductores de las fanerógamas se alojan en unas estructuras especializadas que son: los conos en las gimnospermas y las flores en las angiospermas.

La flor

La flor es un brote cuyas hojas experimentan modificaciones relacionadas con la reproducción. Consta de un pedúnculo con un ensanchamiento en la parte superior (receptáculo floral) en donde se asientan las piezas florales: cáliz, corola, estambres y carpelos. El cáliz y la corola son elementos estériles; en ocasiones faltan el cáliz, la corola o ambos a la vez. Los elementos fértiles son los estambres y los carpelos. Las flores que carecen de pedúnculo se llaman sentadas.

El cáliz es la envoltura más exterior; está formada por unas hojas recias y verdes, llamadas sépalos, cuya misión consiste en proteger a la flor al principio de su desarrollo.

La corola está formada por unas láminas finas y coloreadas, llamadas pétalos, cuya misión consiste en atraer a los insectos polinizadores. Por lo general los pétalos son hojas modificadas, pero en algunos casos (rosas y claveles cultivados) han evolucionado a partir de los estambres.

Los estambres son el elemento fértil masculino. Cada estambre está formado por una parte alargada (el filamento) que termina en una zona abultada, llamada antera, en donde se encuentran los granos de polen. Cuando los granos de polen maduran se produce la dehiscencia o apertura de la antera, lo que permite la salida de aquéllos.

Los carpelos (llamados también pistilos) son el elemento fértil femenino. Cada flor puede contener un solo carpelo o varios. Cada uno de ellos es una hoja transformada plegada a lo largo de su nervio central y con los bordes soldados entre sí o a otras hojas carpelares. Cada carpelo consta de tres partes: el ovario, que contiene en su interior uno o varios óvulos; el estilo, de forma de columna hueca; y el estigma, situado en el extremo superior y destinado a capturar los granos de polen.

Las flores que contienen los dos sexos se llaman hermafroditas (del griego «hermaphroditos»: que participa de los dos sexos), y las que contienen un solo sexo, masculino o femenino, se llaman unisexuales. Se llaman monoicas (del griego «mono»: uno, y «oicos»: casa) aquellas especies en las que todos sus individuos tienen flores masculinas y femeninas. Ejemplo: el maíz. Se llaman dioicas (del griego «di»: dos, y «oicos»: casa) las especies en donde unos individuos son masculinos y otros son femeninos. Ejemplo: la palmera.

 



21
feb

Órganos de las plantas: la hoja

Publicado por Javier García Calleja el 21 de febrero de 2012 a las 04:24 pm

Las hojas normales son verdes, de forma laminar y consistencia herbácea.

Realizan dos importantes funciones: la fotosíntesis, destinada a elaborar materia orgánica, y la transpiración, mediante la cual se elimina el exceso de agua absorbida por las raíces. La forma laminar de la hoja permite, con muy poco peso, incrementar su superficie para facilitar la captación de la luz solar y los intercambios gaseosos con la atmósfera.

En una hoja normal se diferencian tres partes:

  • Limbo. Es la parte aplanada. La cara superior se llama haz, y la inferior se llama envés. El limbo está recorrido por los nervios, que forman el sistema conductor.
  • Pecíolo. Es el rabillo de la hoja.
  • Base. Es la zona que une la hoja con el tallo. En algunos casos forma una vaina que rodea al tallo, como ocurre en las gramíneas.

Según su duración las hojas pueden ser:

  • Perennes. Se mantienen funcionales durante dos o más años.
  • Caducas. Son funcionales durante un período anual. Se llaman marcescentes las hojas caducas que no se desprenden inmediatamente después de secarse, como ocurre en algunos Quercus.

Según que el limbo esté formado por una o varias láminas, las hojas se clasifican así:

  • Simples. El limbo contiene una sola lámina.
  • Compuestas. El limbo contiene varias láminas, llamados folíolos, cada uno de los cuales semeja una pequeña hoja.

Una hoja simple se diferencia de un folíolo en que en la axila de la hoja se forma una yema, cosa que no ocurre en el folíolo.

Hojas modificadas

Algunas hojas realizan funciones distintas a la fotosíntesis, lo que origina modificaciones en su forma o en su estructura. Entre las hojas modificadas destacan las siguientes:

  • Los cotiledones almacenan sustancias de reserva para alimentar a la plántula hasta que ésta sea capaz de realizar la fotosíntesis.
  • Las escamas protegen a las yemas de las condiciones adversas.
  • Las brácteas florales protegen a las yemas de flor.
  • Las hojas que recubren la yema apical de algunos bulbos almacenan sustancias de reserva.
  • Algunas plantas propias de climas muy áridos almacenan gran cantidad de agua en sus hojas.
  • Las partes de la flor (sépalos, pétalos, estambres y carpelos) son hojas modificadas con relación a la reproducción.
  • En ciertas plantas trepadoras algunas hojas se transforman en zarcillos foliares.
  • Las espinas foliares protegen a las hojas de algunas plantas de ser comidas por animales herbívoros. Se presentan en diferentes partes de la hoja: en el borde del limbo (encina), en el extremo de las nerviaduras (acebo), en la superficie del limbo (pelos espinosos), etc.
  • Las llamadas plantas carnívoras modifican algunas hojas para formar trampas en donde capturan a pequeños animales.



21
feb

Tipos de tallos

Publicado por Javier García Calleja el 21 de febrero de 2012 a las 04:17 pm

En la mayoría de las plantas los tallos son aéreos, pero en algunos casos se desarrollan sobre la superficie o bajo la superficie del suelo. Aunque estos últimos tienen apariencia de raíces, su estructura es la de un tallo. Algunas especies bianuales o perennes se defienden de la estación fría formando tallos subterráneos que almacenan sustancias de reserva, que sirven, al año siguiente, para la formación de brotes aéreos.

 

Se diferencian tres tipos de tallos subterráneos.

  • Rizomas. Poseen unas escamas protectoras y raíces adventicias. Cuando pasa el invierno las yemas originan brotes que salen al exterior, y que, a veces, adquieren un gran tamaño, como es el caso de la platanera. Otros ejemplos de rizomas son: la grama, el lirio, el aro.
  • Tubérculos. Son porciones de tallo subterráneo que almacenan gran cantidad de reservas. Ejemplos: la patata, la batata.
  • Bulbos. Tienen un tallo —corto, por lo general— con raíces en la parte inferior y una yema en la parte superior, protegida por unas hojas que almacenan sustancias de reserva. Ejemplos: la cebolla, el ajo, el tulipán.

Algunos tallos aéreos reciben nombres especiales, entre los que destacan los siguientes:

  • Tronco. Es el tallo ramificado de los árboles (gran tamaño) y arbustos (pequeño tamaño).
  • Caña. Tallo cilindrico con los nudos muy marcados. Ejemplo: el trigo.
  • Estolón. Es un tallo rastrero, como ocurre en algunos tallos de la fresa.
  • Zarcillo. Tallo que se enrolla a un soporte. Ejemplo: algunos tallos de la vid.
  • Espina. Tallo modificado que adquiere una forma puntiaguda. Ejemplo: el majuelo.

 

En las plantas anuales, de tallos perennes encontramos dos posibilidades:

  • La planta vive varios años, pero la parte aérea se renueva anualmente (plantas vivaces). Ejemplo: la patata. Las yemas de un tubérculo de patata colocado bajo tierra originan tallos aéreos y tallos subterráneos. Los tallos aéreos mueren durante el primer año, después de producir flores y frutos con semillas. Los tallos subterráneos producen tubérculos, que originan una nueva planta
  • La planta vive varios años y fructifica una sola vez al final de su vida. Ejemplo: la pita. Sus hojas acumulan reservas durante varios años; al final se forma un tallo que produce flores y frutos con semillas y la planta se muere. La planta vive varios años y fructifica anualmente. Los árboles y arbustos producen tallos aéreos que viven durante varios años. A partir de una cierta edad florecen y fructifican todos los años, hasta que la planta se agota y muere.

 

 



21
feb

Órganos de las plantas: el tallo

Publicado por Javier García Calleja el 21 de febrero de 2012 a las 04:02 pm

El tallo comprende la parte área de las plantas vasculares. En él se sitúan las yemas, que dan lugar a las ramificaciones del tallo, y unos órganos de forma laminar, que son las hojas. Los nudos son los sitios en donde se insertan las hojas. Los entrenudos son las porciones de tallo comprendidas entre dos nudos.

Algunas plantas tienen el tallo tan corto que parece no existir, y sus hojas crecen muy juntas a ras del suelo; son las plantas en roseta.

Las principales misiones del tallo consisten en sustentar la estructura aérea de la planta y conducir la savia a su destino: la savia bruta (compuesta por agua y sales minerales) desde las raíces hasta los órganos fotosintetizadores, y la savia elaborada (que contiene los productos resultantes de la fotosíntesis) desde los órganos fotosintetizadores hasta todos los órganos de la planta.

En realidad una yema es un brote en miniatura, cuyos órganos suelen estar protegidos por unas hojas especiales, que son las escamas (brácteas). En la madurez de la planta algunas yemas, en lugar de originar órganos vegetativos dan lugar a órganos reproductores (flores).

Según la posición que ocupan en el tallo, las yemas se clasifican así:

  • Apicales o terminales. Situadas en los extremos de los brotes. Son las encargadas de prolongar el eje de los brotes, lo que conduce al crecimiento en longitud de la planta.
  • Axilares o laterales. Situadas en las axilas de las hojas. Dan lugar a las ramificaciones laterales, las ramas que son el equivalente a “tallos secundarios”.
  • Adventicias. Se forman en sitios no habituales (los sitios habituales son el extremo del brote y las axilas de las hojas) en donde se ha producido una importante acumulación de savia, tales como: recodos, alrededor de una herida importante, etc.

Algunas especies tienen una gran capacidad para formar yemas adventicias, lo que les permite superar situaciones adversas, como el fuego, el pastoreo o la poda.

Las yemas pueden estar en actividad o en reposo. Cuando el período de reposo dura más de una estación o un año, la yema se dice que está en estado latente o durmiente.

Según los distintos órganos que originan cuando entran en actividad, las yemas se clasifican en:

  • Yemas vegetativas o de madera. Originan brotes con hojas.
  • Yemas florales o botones florales. Originan brotes con flores.
  • Yemas mixtas. Originan brotes con hojas y flores.

La duración de los tallos suele coincidir con la vida de las plantas. Según este criterio las plantas se clasifican en: anuales, bianuales y perennes.

  • Plantas anuales. Son aquellas que desarrollan un ciclo vital (germinación, crecimiento, floración y fructificación) durante un período único, dentro de la estación favorable del año. Ejemplo: la cebada. La semilla de esta planta, sembrada en otoño o primavera, origina una planta con semillas. Durante el verano que sigue a la siembra la planta muere, quedando únicamente la semilla.
  • Plantas bianuales. Son aquéllas que necesitan dos años para completar un ciclo vital. Durante el primer año acumulan reservas, que se utilizan durante el segundo año para producir las semillas. Ejemplo: la remolacha. La semilla de esta planta se siembra en primavera, y de ella sale una planta cuya raíz contiene abundantes sustancias de reserva. Si la planta no se recolecta las hojas se marchitan en el invierno, y en la primavera siguiente se forma un brote de bastante altura que produce flores, frutos y semillas, a la vez que la raíz se vacía de las reservas acumuladas durante el primer año. En el verano siguiente la planta muere, quedando únicamente las semillas.
  • Plantas perennes. Son aquéllas que viven varios años.

 

 

 



21
feb

Órganos de la plantas: la raíz (morfología y tipos).

Publicado por Javier García Calleja el 21 de febrero de 2012 a las 03:44 pm

La raíz es el órgano subterráneo de las plantas vasculares. Sus principales funciones consisten en fijar la planta al suelo y absorber el agua y las sales minerales contenidas en el suelo.

En muchas plantas se forman una o varias raíces primarias, que salen del tallo, y varias raíces de menor porte, llamadas raíces secundarias, que salen de la raíz o raíces primarias. A su vez, de las raíces secundarias salen otras mas pequeñas, y así sucesivamente. El conjunto de todas las raíces de una planta constituye el sistema radical.

Morfología de la raíz.

En el exterior de la raíz se diferencian las siguientes zonas, desde el ápice hasta la base:

  •  Cofia. Es una especie de dedal situado en el extremo inferior, que tiene por misión proteger al meristemo apical del roce contra el suelo.
  • Zona de crecimiento. En ella tiene lugar el crecimiento de las células que se forman en el meristemo apical.
  • Zona pilífera o de absorción. Contiene numerosos pelos, cortos y finos, que absorben el agua y las sales minerales. Esta zona se traslada continuamente hacia el extremo de la raíz, ya que la actividad de los pelos absorbentes dura unos pocos días. En la proximidad de la zona de crecimiento se van formando continuamente nuevos pelos absorbentes, a la vez que los más alejados de esa zona mueren y se desprenden.
  • Zona suberosa o de ramificación. Es la zona más próxima a la base del tallo. Está recubierta por súber, que sustituye a los pelos absorbentes cuando éstos se han desprendido. Es esta zona se forman las raíces laterales.

 

Tipos de raíces.

Según su desarrollo en profundidad, el sistema radical puede ser:

  • Pivotante. Predomina una raíz principal, que se ramifica en otras de menor tamaño. Ejemplo: la alfalfa.
  • Fasciculado. Hay muchas raíces que salen del tallo y alcanzan todas ellas la misma longitud, aproximadamente. Ejemplo: el trigo.

Desde el punto de vista de su origen, las raíces pueden ser:

  • Normales. Salen del extremo inferior del tallo o de otra raíz.
  • Adventicias. Salen de otro sitio distinto al habitual. Por ejemplo, en las gramíneas (trigo, cebada, maíz, etc.), las raíces normales tienen un crecimiento limitado y su labor es reemplazada por raíces adventicias que salen de los primeros nudos del tallo. La hiedra se fija a los muros mediante unas raíces adventicias que salen a lo largo del tallo; estas raíces no son absorbentes, pero sí lo son las raíces normales de esta planta.

 

Nódulos radicales y micorrizas

Las plantas utilizan el nitrógeno contenido en el suelo, pero no pueden utilizar directamente el nitrógeno del aire. Solamente algunas plantas pueden hacerlo por intermedio de algunos microorganismos que viven en simbiosis con ellas. El microorganismo simbionte invade la raíz de la planta a través de sus pelos absorbentes provocando una proliferación de los tejidos internos (nódulos radicales), en donde el microorganismo absorbe el nitrógeno atmosférico con ayuda de la energía suministrada por la planta.

El ejemplo más significativo de esta simbiosis es el de las plantas leguminosas con las bacterias del género Rhizobium. La planta aporta a la bacteria los hidratos de carbono, que proporcionan la energía necesaria para el proceso, y la bacteria cede a la planta el nitrógeno absorbido, que le sirve de base para formar sus proteínas.

Las micorrizas son asociaciones simbióticas de ciertos hongos del suelo con las raíces de muchas plantas. La planta cede al hongo hidratos de carbono, y el hongo proporciona a la planta un aumento de su capacidad para absorber agua y algunos elementos nutritivos, especialmente fósforo.

Las raíces de una planta micorrizada exploran un volumen de suelo mucho mayor que cuando no hay micorrizas. Además, el hongo segrega unos enzimas que facilitan a la planta la absorción de nutrientes. Todo ello se traduce en un incremento de la biomasa de la planta, tanto de la parte aérea como del sistema radical. Por otra parte, el hongo, al desarrollar sus propias defensas, impide el desarrollo de otros posibles competidores, con lo cual la planta hospedadora resulta más resistente a organismos patógenos.

 



25
ene

La reproducción. Reproducción asexual.

Publicado por Javier García Calleja el 25 de enero de 2012 a las 02:19 pm

Los individuos alcanzan un momento en que sus funciones vitales decrecen, llegando finalmente a la muerte. Las funciones de reproducción permiten que una parte del individuo escape a la destrucción, asegurando así la supervivencia de la especie.

Todas las células de los organismos más inferiores son capaces de reproducirse, pero a medida que las células se van diferenciando, se origina una división del trabajo, apareciendo los órganos vegetativos, encargados normalmente de la nutrición, y los órganos reproductores, a los que se encomiendan la formación de células germinativas especiales que se separan del cuerpo y son causa de nuevos individuos. Estas células pueden ser gametos o esporas.

Es posiuble que los órganos vegetativos adquieran en ciertas condiciones facultades reproductoras, dando lugar a retoños pluricelulares formados por un conjunto de células vegetativas que se desprenden y originan un nuevo ser.

Según esto, la reproducción puede ser asexual o sexual. En la reproducción asexual el nuevo ser procede de masas de células vegetativas que hacen vida independiente o bien procede de esporas, siendo en el primer caso la reproducción vegetativa y en el segundo por esporulación.

Multiplicación vegetativa de los vegetales.

Todos los vegetales poseen reproducción asexual vegetativa. En las plantas inferiores tienen muy acentuada esta facultad.

  • Los musgos producen porciones llamadas propágulos, que se hallan constituidos por varias células vegetativas que se desprenden y forman un nuevo musgo.
  • Los liqúenes, que recubren las rocas y los árboles, engendran soredios, compuestos por un manojo de hifas del hongo con unas cuantas algas unicelulares, y ciertos hongos, como el cornezuelo del centeno, originan esclerocios, que no son más que una masa muy apretada de hifas con vida latente, las que están a la espera del paso del invierno para su germinación.
  • Las plantas con flores tienen la yema como brote destinado a la reproducción vegetativa. Esta yema está constituida por tejido meristemático, embrionario, totipotente, todavía no diferenciado y defendido por hojas escamosas. La patata y la chufa forman abultamientos feculentos (tubérculos) en los extremos de sus tallos subterráneos. Los tubérculos llevan yemas (los llamados ojos) que, al desarrollarse, dan nacimiento a una nueva planta.

Multiplicación de los Metazoos.


Esta modalidad reproductora sólo se da en aquellos organismos cuyas células están poco diferenciadas o bien que poseen células embrionarias totipotentes. Estas condiciones se dan en las esponjas, celentéreos, gusanos y equinodermos, así como en las formas embrionarias de todos los animales, incluyendo los mamíferos. Las maneras de multiplicación vegetativa son la gemación o gemiparidad y la escisión o escisiparidad.

  • Reproducción por gemación: En los Celentéreos hay muchas especies que producen yemas que se desprenden y viven activamente, como ocurre en la hidra de agua dulce. El poliqueto Syllis ramosa provoca yemas laterales que se convierten en sendos poliquetos, dando la impresión de una red de delgados filamentos. También se forman yemas que quedan adheridas al organismo que las ha originado, organizándose así las colonias de celentéreos y briozoos.
  • Reproducción por escisiparidad. El animal se divide en dos partes, cada una de las cuales regenera la que falta. La división de los embriones o poliembrionia, descubierta por P. Marchal en 1 898 en un himenóptero cuyos huevos se desenvuelven en las larvas de determinadas mariposas, es un fenómeno de gran interés biológico. Un embrión único se transforma en otros muchos por estrangulaciones repetidas, dando cada uno de ellos un individuo que se desarrrolla dentro de un mismo huevo. Igual sucede en el armadillo (Tatusia) y en la especie humana; los gemelos idénticos tienen este origen.

Reproducción por esporulación. Esta modalidad reproductora se da en los procariotas, los vegetales, los hongos y los protozoos. La espora representa una célula resistente a las condiciones ambientales desfavorables, formándose en esporangios, en los vegetales.



25
ene

Desarrollo embrionario y post-embrionario en los animales

Publicado por Javier García Calleja el 25 de enero de 2012 a las 02:07 pm

Una vez realizada la fecundación, el zigoto empieza su desarrollo por divisiones sucesivas, originando un embrión que, por posteriores transformaciones, origina el nuevo ser. La manera de segmentarse (dividirse) el huevo depende en gran parte de la cantidad de vitelo nutritivo que contiene, aunque suele seguir las siguientes pautas:

Formación de la mórula y de la blástula.

El zigoto inicia su segmentación y queda convertido en una masa de células llamadas blastómeros que, por su parecido a una mora, recibe el nombre de mórula. A continuación aparece un hueco en el centro de la mórula, formándose entonces una blástula, con los blastómeros (cada una de las células) dispuestos periféricamente en una o varias capas y constituyendo el blastodermo. La cavidad interna es el blastocele.

El final de la segmentación del huevo cesa en el estado de blástula, no habiendo aumentado apenas su tamaño. La segmentación ha dividido al huevo en partes cada vez más pequeñas.

Formación de las hojas embrionarias.

Siguiendo su desarrollo, la blástula sufre una invaginación, por lo que se convierte en un saco de doble pared llamado gástrula: la pared externa está constituida por una capa de células llamada ectodermo, mientras que la interna está formada por otra capa denominada endodermo. La nueva cavidad, que ahora comunica con el exterior, se llama gastrocele o arquenterón, y hace de intestino primitivo. La abertura al exterior se designa por blastoporo. Con la formación de la gástrula, el embrión consta de dos hojas blastodérmicas: el ectodermo y el endodermo.

Las esponjas y Celentéreos alcanzan la forma adulta en este estado de desarrollo. En otros animales, el embrión sigue desarrollándose.

Habtualmente el endodermo origina un par de evaginaciones dorsales, que por estrangulamiento se convierten en dos bolsas a los lados del cuerpo, formando la tercera hoja blastodérmica, llamada mesodermo, con la cavidad celómica en el centro de cada bolsa; las paredes de estas bolsas se unen con el ectodermo y endodermo, dejando el tubo digestivo rodeado por un hueco, conocido como cavidad general o celoma. Los animales que pasan por este estado se llaman celomados, mientras que las esponjas y pólipos son acelomados, pues carecen de celoma.

Destino de las hojas embrionarias.

Estas tres hojas embrionarias primitivas, ectodermo, endodermo y mesodermo, originarán todos los tejidos y órganos del ser adulto por proliferaciones celulares y plegamientos.

Según los grupos de animales, variará el detalle, pero en todos el ectodermo, originariamente en contacto con el exterior, forma la epidermis y los órganos de relación con el medio ambiente, como son el sistema nervioso central y las células sensoriales; el endodermo origina la parte absorbente del tubo digestivo, así como las glándulas para la digestión de los alimentos; en los vertebrados aéreos da lugar a los pulmones. El mesodermo proporciona la musculatura, aparato excretor, las gónadas y el esqueleto de los vertebrados.

 

Desarrollo posembrionario.

Los embriones de los animales ovíparos, una vez han consumido las sustancias nutritivas del huevo, han de salir de las cubiertas del mismo para buscar alimento. Si las reservas son muy abundantes, el desarrollo embrionario se prolonga y el individuo nace ya con la forma del adulto, tomando entonces alimentos para crecer y adquirir la madurez reproductora: se dice, en este caso, que el desarrollo es directo, como sucede en las Aves y Reptiles. Si las reservas alimenticias del huevo son consumidas en fases precoces del desarrollo, el embrión ha de hacer vida libre, naciendo en forma de larva, produciéndose, entonces, el desarrollo indirecto. El estado adulto se llama ¡mago, y la transformación de la larva en imago constituye la metamorfosis.

Los embriones de los animales vivíparos encuentran en el interior de la madre las sustancias alimenticias que necesitan, por lo que nacen con la configuración adulta, como se dijo, teniendo también desarrollo directo.



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