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Día de Darwin

Publicado por Ramón Contreras

El pasado 12 de Febrero fue el Día de Darwin. Aunque otros días de los que hablamos normalmente en laguia2000.com, como el día de los árboles, del bosque, de las mujeres y las niñas en la ciencia, o el de las legumbres están organizados por las Naciones Unidas y tienen un ámbito global, el Día de Darwin está promovido por instituciones privadas principalmente en suelo norte americano. 2009 fue el 200 aniversario de la obra “El origen de las especies” y a la celebración se unieron su alma mater, la Universidad de Cambridge, y el Museo de la Ciencia de Londres. Sin embargo, este día no goza del impulso internacional de otras celebraciones y no suele haber tantas actividades como en otras convocatorias.

En el 2021 se cumplen 212 años desde que nació tan ilustre naturalista y pieza clave de la biología y la ciencia moderna. Sus teorías, que fueron muy criticadas en un principio han acabado demostradas y validadas por décadas y décadas de experimentación. Si bien es cierto que su más notable aportación fue la teoría de la Evolución, Charles Darwin se dedicó al estudio de la naturaleza publicando trabajos interesantes en el campo de la etología -la ciencia que estudia el comportamiento animal y humano-. Precisamente su trabajo “La expresión de las emociones en el hombre y en los animales” sobre el reconocimiento de las diferentes muecas de la cara -sonrisa, ceño fruncido, ojos muy abiertos, etc.- fue también base de la antropología primordial.

El origen de las especies por medio de la selección natural, o la preservación de las razas favorecidas en la lucha por la vida, es la gran obra de C. Darwin. Con este título tan pegadizo Darwin juntaba en un compendio extensísimo todas las observaciones que había realizado alrededor del mundo, sobre todo en las islas galápagos. Tras enrolarse como el naturalista de una expedición científica pasó 5 años siguiendo las corrientes marinas, que era el objetivo principal del Beagle, el barco que se haría famoso gracias a la evolución de las especies. Si bien su labor en el barco era de carácter geológco y en tierra firme Darwin observó la relación entre la alimentación de una especie -los famosos pinzones- con la morfología de su pico. Esto le llevó a creer que cada especie se había adaptado a su entorno con el fin de maximizar sus posibilidades de supervivencia. Un pensamiento tan sencillo como este resultaba completamente chocante en un sistema científico en el que se creía que las especies eran inmóviles e inalteradas por el tiempo.

Darwin no era el único en ver que había especies que habían desaparecido, como los dinosaurios u otros animales fosilizados que vio en sus estudios de geología alrededor del mundo, y que por lo tanto tenía que haber alguna forma en que las especies también aparecían. Las especies tenían que salir de alguna parte. Darwin relacionó especies que el propio sistema de Linneo -vigente desde hacía un siglo aproximadamente cuando Darwin presentó su hipótesis- ya decía que eran muy parecidas. El naturalista inglés fue un paso más allá diciendo que no solo estaban relacionadas por ser similares, sino que debían de venir de una única especie que había divergido evolutivamente para adaptarse a diferentes ambientes.

Si eso era así, el hombre tenía que venir de un antecesor común de los animales más cercanos. De ahí la famosa frase que tantos quebraderos de cabeza le dio “el hombre desciende del mono”.

Aunque pasó años muy difíciles de negación y mofa de parte de la comunidad científica, sus hipótesis fueron ganando fuerza. Incluso otro autor publicó de forma paralela un trabajo con unas conclusiones muy similares, Alfred Russel Wallace. Al final las evidencias triunfaron y se aceptó la teoría científica más importante del siglo XIX.

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