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Día Internacional de las legumbres

Publicado por Ramón Contreras

Tal día como el 10 de febrero es la fecha designada por las Naciones Unidas para promover el consumo de legumbres en su multitud de formas y variedades de lentejas, garbanzos, guisantes, ejote, cacahuetes, judías, sorgo, etc. Además este año es el Año Internacional de las frutas y verduras, por lo que este día refuerza el foco de atención en la nutrición y la agricultura como reto del siglo XXI. De hecho, la ONU ya dedicó todo el año 2016 a las legumbres. Estos vegetales que según las autoridades competentes debe consumirse entre 3 y 4 veces a la semana es la base de una alimentación equilibrada para gran parte de la población mundial. Su alto contenido en proteínas de calidad hace de las legumbres una opción más que recomendable para todas aquellas personas que quieran reducir en algún grado su ingesta de carne, por ejemplo. Uno de los mayores problemas cuando se decide pasarse a una dieta vegana es la falta de proteínas y vitaminas que puede ocasionar la ausencia de fibras musculares. Las legumbres son el mejor sustituto para ello, sobretodo teniendo en cuenta que mucha gente al cambiarse a una dieta sin carne lo que hace es aumentar los hidratos de carbono en forma de pasta, pan o arroz. Las legumbres tienen entre un 20 y un 30% de proteínas y entre un 30 y un 60% de hidratos de carbono, al que se suma un perfil de vitaminas muy alto y gran cantidad de fibra por lo que resultan un alimento completísimo nutricionalmente. Además la gran variedad de ellos hace que puedan prepararse de infinidad de maneras. De hecho, el día 12 será el Día Internacional de desayuno y las legumbres son uno de los productos que la FAO intenta incorporar en esta primera comida del día.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura
(FAO) es el principal aval de esta iniciativa empezada en 2018. No solo por las cualidades nutricionales de estos alimentos sino también por el aporte que genera a un nivel mucho más primario. Las legumbres, y todas las leguminosas, son conocidas por ser capaces de fijar nitrógeno. Este grupo vegetal es fácilmente asociado mediante microrizas con nitrobacterias que cogerán el nitrógeno de la atmósfera y lo pondrán de forma accesible para los vegetales. Sin embargo, una vez quitado un cultivo de legumbres el suelo queda nitrificado por la labor realizada por las bacterias, aportando ese nitrógeno también al cultivo siguiente. Este tipo de técnicas agrícolas disminuye el uso de abonos y como efecto medioambiental permite una mayor diversidad de vida silvestre asociada, que puede tener una dieta variada al rotar los cultivos.

En términos de cambio climático las legumbres también son un cultivo muy interesante. A parte de fijar nitrógeno, por lo que no necesitan suelos especialmente fértiles, requieren una pequeña cantidad de agua para crecer en comparación con otros cultivos. De la misma manera son plantas que apenas emiten dióxido de carbono y pueden vivir en un rango muy amplio de temperaturas haciendo que se aclimaten fácilmente a diferentes regiones y soporten condiciones extremas de frío y calor que acabarían con otros cultivos.

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