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La córnea, la primera lente del ojo

Publicado por Ramón Contreras

Los ojos son una de las estructuras que han desarrollado los animales a lo largo de la evolución más complejas que existen. Los ojos de los seres humanos y otros mamíferos no son los más sofisticados de todos, por su limitado rango de colores o por la potencia de su foco. Sin embargo, los ojos humanos son evidentemente los más estudiados por el interés de la salud humana en este aspecto. Así pues, aunque hagamos referencia a los ojos humanos frecuentemente estos datos pueden aplicarse a los ojos de otros mamíferos.

En los ojos de los mamíferos la córnea es la parte más externa del ojo, la que está más expuesta y a través de la cual tiene que pasar la luz en primer lugar para poder ver. Tras la córnea encontramos la cámara anterior y el cristalino, estos tres elementos juntos serán los encargados de que la luz que incide en el ojo sea refractada y dirigida hacia la parte que recibirá el estímulo visual y que transmitirá la información al cerebro.

Como hemos comentado la córnea contribuye a la refracción de la luz, esto quiere decir que como si fuera un cristal, cambia la dirección de los rayos de luz haciendo que coincidan todos en un punto, enfocando de esta manera toda la visión en la retina para que la imagen sea percibida. La córnea es una lente concavo-convexa que reúne los rayos de luz hacia e cristalino. El mal funcionamiento de la córnea da lugar a pérdida de visión, visión borrosa, que se puede corregir con gafas. Sin embargo, la capacidad de enfocar objetos más alejados o más cercanos la lleva a cabo el cristalino, que tiene capacidad de moverse para captar objetos. La córnea posee una capacidad fija de enfocar, actuando como un primer canalizador general de los rayos de luz.

Aunque la córnea sea completamente transparente (si no es así no se podría ver a través de ella) es la parte del cuerpo con mayor inervación. Su anatomía es muy compleja, en el medio milímetro de grosor que tiene en la parte central se pueden distinguir seis capas o estratos en humanos y primates, mientras que en perros o gatos solo se encuentran cuatro capas. Estas capas son tres de ellas con células especializadas de tejido conjuntivo y otras capas sin células, formadas exclusivamente por moléculas de colágenos con diferentes grados de organización que le dan su robustez y elasticidad.

Pero si no tiene venas para poder ser transparente, ¿cómo reciben sus células el alimento para mantenerse? La córnea se nutre a través de tres fuentes. En primer lugar la parte de los bordes de la córnea se nutre de los capilares del limbo que se encuentran a su alrededor. Las lágrimas, que se distribuyen por la córnea cada vez que se parpadea, aportan nutrientes que la córnea es capaz de absorber y finalmente el humor acuoso (el líquido que rellena el ojo) que se encuentra detrás de la córnea es el encargado de hacer llegar nutrientes a los tejidos transparentes que no tienen vasos sanguíneos.

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