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La enfermedad de Chagas

Publicado por Ramón Contreras

La enfermedad de Chagas o Chagas-Mazza, es una infección bacteriana. La bacteria causante de esta dolencia es Trypanosoma cruzi. Las infecciones de protozoos de este grupo taxonómico, los tripanosomas, se denominan tripanosomiasis. Puedes leer más sobre esta bacteria en el artículo que le dedicamos en este artículo, aquí. La enfermedad de Chagas es endémica de América, sin embargo las nuevas facilidades a viajar y el turismo han hecho que se reporten casos en otras localizaciones. Esta tripanosomiasis afecta al ser humano desde tiempos precolombinos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima el número de afectados por la tripanosimía americana en 17 millones a nivel mundial.

La infección de este parásito provoca un cuadro clínico serio. Primeramente aparece una inflamación local, pero como T. cruzi es capaz de eludir su eliminación por los fagocitos se multiplican dentro de ellos y se esparcen por el sistema circulatorio. El parásito se introduce en los tejidos, siendo el más frecuente el músculo, incluyendo el corazón. Causando una dilatación auricular que puede llevar a la muerte en los casos crónicos. Si afecta a los tejidos del aparato digestivo aparecen inflamados e hipertrofiados.

La vincucha es el principal transmisor de la enfermedad de Chagas.

La vincucha es el principal transmisor de la enfermedad de Chagas.

Síntomas: la enfermedad tiene dos fases. La aguda, si es una infección puntual, se caracteriza por la inflamación, chagoma, de la zona de entrada de la bacteria. El chagoma es de tamaño variable, indoloro. Además en el 40% de los casos puede verse una inflamación producida por la picadura del vector de esta enfermedad, la vinchuca, que dura entre 1 y 2 meses. A esta inflamación característica se la ha denominado signo de Romaña.

Tras la infección las bacterias causan inflamación local que puede extenderse a otros tejidos. Principalmente se inflaman los ganglios durante la fase aguda. Si la tripanosomiasis no se trata se vuelve crónica. En estas situaciones tanto el corazón, como el hígado se ven afectados. Causando su inflamación y malfuncionamiento, llegando a poder causar la muerte.

Diagnóstico: el inicio del diagnóstico empieza con que el individuo haya podido estar en una zona donde pudiese contraer chagas, es decir en el centro o sur de América en alguna zona con aguas estancadas, en un ambiente de poca sanidad, como un barrio chabolista o haber recibido una transfusión de alguien que padeciese la enfermedad. Se puede realizar un examen externo para ver los síntomas arritmia cardiaca, inflamación de los ganglios linfáticos y hepatomegalia, higado inflamado. Además en casos de infección aguda un cultivo de sangre fresca puede ser concluyente, puesto que las bacterias pueden verse libres. En el caso de infecciones crónicas puede diagnosticarse por inmunología, con anticuerpos específicos de T. cruzi.

Tratamiento y profilaxis: en casos de infección aguda existen antibióticos propios para la enfermedad. Las grandes farmacéuticas como Bayer o Roche desarrollaron en la segunda mitad del siglo XX estos medicamentos, aunque su eficacia no es muy buena, siendo definitivos tan solo en el 65% de los casos, aunque ayudan a que la enfermedad no se vuelva crónica en más del 90% de los casos. En el principio del siglo XXI han aparecido nuevos medicamentos, aunque su eficiencia no ha sido probada. Para evitar la enfermedad se aconseja evitar el contacto de la vinchuca, su vector de transmisión, lee cómo aquí.

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