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COVID-19: Las mutacoines de la cepa de la India del coronavirus SARS-CoV-2

Publicado por Ramón Contreras

La pandemia de SARS-CoV-2 que asola el mundo desde hace año y medio se ha saldado con unas 3 millones de victimas. Sin embargo, el horizonte es esperanzador. Tras la falta de conocimiento del incio de la pandemia se ha aprendido mucho sobre el virus y su forma de transmitirse. Tanto es así que en tan breve periodo de tiempo se ha conseguido desarrollar una plétora de vacunas contra el virus para tratar de detenerlo. Las que se han comercializado ya están mostrando unos resultados muy buenos y en los lugares donde se aplican masivamente a la población la incidencia del virus disminuye, las Unidades de cuidados intensivos se relajan y en general la vida vuelve a sus cauces habituales.

Una de las regiones del globo donde la primera ola pasó más inadvertida fue en la India. Sin unas causas concretas claras sobre este motivo la verdad es que sufrió una gran cantidad de infecciones mucho más tarde que otras naciones. Tanto es así que se cree que en la actualidad uno de cada cinco ciudadanos de las grandes urbes del país ha estado en contacto con el virus, unos 270 millones de personas.

Recientemente se ha alertado de la aparición de una nueva variante que está empezando a ser la mayoritaria en el país. Esta variante que se ha denominado B.1.617 o variante india tiene 3 mutaciones por cambio de base (SNP) que conllevan un cambio de aminoácido en la proteína de la espiga, región clave de la transmisión de la enfermedad. Estas mutaciones la hacen sospechosa de poder romper todos los avances que habíamos conseguido con las campañas de vacunación.

La primera de ellas es un cambio de la lisina en posición 452 por una arginina (L452R) que se ha asociado con un aumento en la transmisión del virus entre diferentes individuos. Además, los estudios preliminares parecen mostrar que esta mutación otorga al virus cierta resistencia a las defensas creadas en el suero de pacientes infectados por otras cepas.

La segunda mutación que preocupa a los investigadores es la P681R, un cambio de una prolina por una arginina . Esta mutación aumenta la eficacia de la proteína de la espiga o S para penetrar en las células humanas, por lo que también se relaciona con un aumento de la incidencia de enfermos.

La última mutación y la que menos sorprende a los descubridores es un cambio de glutámico por glutamina en la posición 484 (E484Q). esta posición parece tener cierta propensión a la mutación puesto que ya se conocen mutaciones en ese punto en las variantes brasileñas y sudafricana. Aunque en esta ocasión el cambio de aminoácido es diferente. En estas cepas se ha reportado que la mutación disminuía la eficacia de los anticuerpos para reconocer la proteína del virus, por lo que se supone que en la versión india puede pasar algo similar.

Todavía queda estudiar las tres mutaciones juntas y ver si la cepa B1.617 entraña problemas serios o no. Sin duda, tarde o temprano aparecerá una cepa capaz de pasar a través de las defensas de la vacuna, puesto que eso es la evolución natural del virus. Solo esperemos que las cepas no vayan adquiriendo nuevas mutaciones a un nivel que el sistema inmune, con la ayuda de las vacunas, no pueda tolerar.

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