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Simbiosis entre higueras y avispas

Publicado por Ramón Contreras

Las higueras y las avispas mantienen una relación muy estrecha. Es verdad que cuando hablamos de avispas pensamos en Vespa vulgaris, pero existen un número considerablemente grande de avispas, algunas de ellas más emparentadas con abejas y hormigas que con otras avispas. Puedes leer más sobre las avispas, aquí.

Esta hermosa avispa es la encargada de polinizar las higueras

Esta hermosa avispa es la encargada de polinizar las higueras

La higuera, la otra parte contratante de esta relación, es un árbol peculiar. Existen unas 800 especies de higueras. El origen de estas especies es antiguo y aunque son plantas con flor, éstas se han ocultado dentro de los frutos verdes. Puedes leer más de la higuera en su artículo, aquí.

La relación entre las higueras y las avispas se remonta, según los datos obtenidos, a unos 80 millones de años. Durante todo ese tiempo las higueras y algunas avispas han coevolucionado. Es decir, cada especie de avispa se ha adaptado a los cambios de una especie concreta de higuera y viceversa.

Una especie determinada de avispa es el polinizador exclusivo de una especie de higuera. Por ejemplo, la higuera común Ficus carica solo es polinizada por la especie de avispa Blastophaga psenes. Las avispas entran en la flor de la higuera a depositar sus larvas. Durante el proceso el polen de la higuera queda pegado a la avispa y cuando la avispa visita otra flor el polen que lleva puede fecundar la nueva flor.

Esta relación es un claro ejemplo de simbiosis o mutualismo. Puesto que en ella ambas partes salen beneficiadas de la relación. Puedes leer más sobre el mutualismo en el artículo que le dedicamos aquí (próximamente). Las avispas obtienen alimento asegurado y refugio para sus larvas mientras crecen y las higueras se benefician de la polinización cruzada que les garantizan las avispas.

Esta simbiosis es muy estrecha. Los frutos de la higuera solo crecen y maduran si han sido polinizados y las avispas necesitan las flores de la higuera para que sus crías puedan crecer. Dentro de esta relación existe el riesgo de que las avispas coloquen los huevos de sus crías en la flor sin llevarse el polen. Esto convertiría a la avispa en un parásito de la higuera, que no se beneficiaría en absoluto de que las larvas de las avispas comieran parte de sus frutos. Sin embargo, estudios publicados en el 2010 por K. Charlotte Jander y sus colaboradores muestran una singular reacción de las higueras ante estas avispas “tramposas”.

Algunas especies de avispa recogen activamente polen, incluso tienen receptáculos donde guardarlo. Esta actitud, que supone una pérdida de tiempo y recursos para la avispa es la respuesta adaptativa a la higuera. Las higueras, con el objetivo de que las polinicen, dejan caer todas sus inflorescencias no fecundadas. Si esto pasa las larvas de avispa de ese higo morirán. Por eso, las avispas están interesadas activamente en que los higos donde ponen sus larvas estén bien fecundados. Esta coevolución no es común a todas las higueras, si bien ha sido descrita en media docena de ellas.

Finalmente el ser humano siempre tiene algo que decir. Aunque la mayoría de especies domésticas mantienen esta simbiosis con las avispas, muchas de ellas son partenogenéticas y no necesitan la fecundación para producir higos.

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