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Gases de efecto invernadero

Publicado por Ramón Contreras

La atmósfera del planeta tierra es uno de los componentes fundamentales para la vida, mientras que al mismo tiempo es la propia actividad biológica la que ha modificado la atmósfera y permitido la expansión de la vida por el planeta. La mayor parte de la atmósfera es nitrógeno (78%), una pate considerable es oxígeno (21%) y una pequeña parte está formada por otros gases entre los que prevalece el argón, menos del 1%, estos gases no tienen efecto invernadero puesto que la distribución de sus cargas entre los átomos de la molécula no tienen modos vibratorios, sus electrones de valencia no pueden absorber energía. Además en la atmósfera encontramos otros gases entre los que encontramos los de efecto invernadero. Por ejemplo, el dióxido de carbono, gas esencial en el efecto invernadero y que puede ser de origen biológico, supone tan solo entre el 0,035% y el 0,04% de la atmósfera.

Los gases de efecto invernadero (GEI) tienen la característica común que retienen el calor que llega desde el sol. Gracias a ellos la temperatura dentro de la atmósfera terrestre es mayor y no se disipa al espacio. Los rayos del sol, el calor, que llegan hasta la tierra entran en la atmósfera pero no escapan en igual número. Gracias a esto las condiciones de la tierra han permitido la aparición de la vida. Uno de los gases de efecto invernadero más importante para la retención de la energía solar y al mismo tiempo filtrar las ondas eléctromagnéticas solares más perjudiciales para la vida es el ozono, O3. Los gases de efecto invernadero son por lo tanto esenciales para la vida, sin embargo, cuando la cantidad de estos gases aumenta en la atmósfera pueden ser perjudiciales para la vida tal y como la conocemos. Se calcula que la temperatura media de la tierra, que en la actualidad ronda los 15ºC, se vería gravemente reducida, hasta los -18ºC. Otros planetas vecinos contienen también gases de efecto invernadero, pero la cantidad que tienen no es suficiente para modificar la atmósfera. Las diferencias entre los valores de emisión y absorción de los GEI en Marte provoca tan solo una diferncia de 3ºC, mientras que en Venus produce una alteración de 466ºC. En la moderación parece que se encuentra la virtud.

El vapor de agua es uno de los principales gases de efecto invernadero. Junto con el dióxido de carbono CO2, el óxido nitroso N2O, el metano (CH4) y el ozono que ya hemos comentado son los encargados de absorber radiaciones de baja energía (del infrarrojo) que emite la superficie de la tierra y reflejarlas de nuevo hacia ella.

El problema actual es el aumento de los GEI. En consecuencia las temperaturas del planeta se verán alteradas. Todos los GEI son naturales excepto los compuestos de flúor. Sin embargo, la quema de combustibles fósiles para obtener energía produce la liberación a la atmósfera de muchos GEI, tantos que han llegado a alterar la composición del aire. El uso de combustibles fósiles produce CO2, N2O. Además, otros gases de efecto invernadero como CH4 y más CO2 son producidos por otras actividades humanas, como la ganadería.

La masa foliar vegetal es el principal sumidero de CO2, por lo que la deforestación es un problema añadido a el aumento de las emisiones. Lee más sobre como afecta el CO2 producido por la contaminación al crecimiento de las plantas en su artículo aquí. Puedes leer más sobre los problemas asociados al agujero de la capa de ozono en el artículo que le dedicamos en su momento aquí, aquí y aquí.

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