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Plantas transgenicas Bt y Roundup

Publicado por Ramón Contreras

Cuando se habla de la edición genómica se piensa en las más modernas técnicas como el CRISPR, que recientemente ganó un premio Nobel, o se considera casi ciencia ficción o algo futurista. La edición genética en animales y sobretodo en personas tiene unas implicaciones éticas y morales que suponen una barrera muy sensata a lo que se puede hacer. De hecho, existe una regulación estricta sobre el tema que controla toda la producción científica a este respecto. No obstante, hay que puntualizar que los animales de laboratorio modificados con los que se experimenta han salvado incontables vidas a las que se sumarán todas las futuras.

Luego tenemos las plantas, los grandes olvidados de las noticias y las cadenas de televisión. Las plantas han sido alteradas genéticamente por los humanos desde 1983. No estamos hablando de la selección humana tradicional que lleva realizándose desde hace milenios. Sino de la modificación selectiva de uno o más genes con un fin concreto y conocido. Desde que se empezaron a modificar entonces no han parado de aportar a la sociedad humana, la agricultura es la base de la civilización. Pero no solo eso, la industria textil o farmacológica también se han beneficiado de estos avances. La agricultura enfrenta grandes retos durante el siglo XXI, la desertización, las plagas, alimentar a una población en constante crecimiento, evitar la deforestación, etc. Para todo ello las plantas transgénicas pueden encontrar una solución. Bueno, los científicos que trabajan con ellas.

Muchas veces se cree que la edición genética en plantas es limitada, que solo sirve para hacerlas resistentes a herbicidas. Esto es debido a que las plantas “Bt” fueron el primer evento que se generó en las plantas. Gracias a ese evento se han conseguido salvar muchos cultivos, puesto que se calcula que alrededor del 20% de la producción agrícola a nivel mundial se pierde a causa de enfermedades, parásitos y depredadores (por un valor de unos 20.000 millones de dólares al año). Por poner los mejores ejemplos: Se producen 362 millones de toneladas de soja al año, de los cuales el 80% son transgénicas Bt. Algo mas del 65% del algodón que viste al mundo y un tercio de la producción mundial de maíz tambien son Bt. Y es que las autoridades científicas competentes y independientes de gobiernos o empresas no han parado de repetir que estos productos no son más malos que sus homólogos no mejorados.

Las primeras plantas transgénicas surgieron en la década de 1980. Desde entonces se ha conseguido mejorar los cultivos en muchos otros sentidos a parte de la resistencia a plagas. Uno de los más comunes, junto con el Bt, es la resistencia al herbicida glifosato. La remolacha azucarera es una de ellas. Existe una variedad con un evento transgénico “roundup”. En 2020 se lanzará una nueva variedad con un segundo evento con el que se espera mejorar la producción un 15% respecto a las variedades actuales. Ambos eventos, junto al Bt tienen un único fin, disminuir la extensión necesaria para cultivar la misma cantidad de alimento. Si bien la tecnología Bt y la Roundup son las más extendidas por su aplicación agrícola directa, por otro lado encontramos otras alteraciones para enfrentarse a otros problemas. Cabe mencionar aquí al arroz dorado del que ya hemos hablado varias veces. O otros eventos con finalidades de mejora en otros aspectos como la conservación de las manzanas Arctic. Lee más sobre ellos en nuestro próximo artículo aquí (próximamente).

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