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La fecha de caducidad del yogur

Publicado por Ramón Contreras

En los círculos de consumidores y especialistas en consumo y alimentación de España últimamente se discute sobre la fecha de caducidad de los yogures. Los yogures ya no van a caducar, la fecha de caducidad será reemplazada por una fecha de consumo preferente, otro tipo de calidad alimentaria que permite una mayor laxitud a la hora de comercializar y comer ciertos productos.

Los yogures con trozos de fruta o cereales suelen perder sus propiedades antes y son más  propensos a la contaminación.

Los yogures con trozos de fruta o cereales suelen perder sus propiedades antes y son más propensos a la contaminación.

La fecha de caducidad se establece en productos cuya vida útil es muy baja, como carne o pescado y la fecha de consumo preferente se le adjudica a alimentos poco perecederos, que su consumo pasada la fecha no supone un perjuicio para la salud humana.

El yogur es un fermentado de leche cuyas propiedades, sobretodo el pH ácido que tiene, impiden el crecimiento de otras bacterias, a excepción de las fermentadoras Lactobacillus bulgaricus y Streptococcus thermophilus que lo producen. Además si no hay mala gestión del producto después de su elaboración tampoco se contamina de hongos y mohos si la leche ha sido tratada correctamente.

Sin embargo no todo en alimentación es contaminación, también hablamos de calidad alimentaria. Los yogures, los españoles y los europeos, pierden propiedades organolépticas con el tiempo, que si bien no suponen un problema para la salud humana sí pierden sabor, olor, su textura característica, etc. en ese caso, un yogur pasada su fecha de consumo preferente no estará malo, pero no será tan bueno como otro que no se haya pasado.

Pongámonos en antecedentes legales, en España la ley de higiene y sanidad (2003) establece una fecha de caducidad de 28 días después de su elaboración, independientemente del tipo de yogur (natural, con trozos de fruta, líquido, etc.). En muchos países de Europa y la normativa europea (que no tiene validez legal, sino que son solo unas directrices aconsejables) los yogures solo tienen fecha de consumo preferente. Esto suponía una desventaja de los yogures nacionales frente a los extranjeros en cuanto a competitividad en el mercado. No hay duda que en parte se ha adoptado esta medida para equiparar las posibilidades.

España es el 6º país que más desperdicia, con 8 millones de toneladas de alimentos al año, siendo el consumidor final el que tira el 42% de ellas. Alargar la vida de los yogures también intenta llegar a los límites europeos establecidos, de forma que el despilfarro alimentario se reduzca a la mitad para 2025.

El conflicto
: una vez más la poca transparencia de los estudios españoles para determinar este cambio de etiquetado y la unilateralidad de la toma de la decisión son la fuente principal del malestar de las organizaciones de consumidores. Por otra parte los científicos expertos en alimentación y calidad aseguran que el yogur siempre ha sido un alimento más duradero de lo establecido por ley.

Alternativas: se sugirió que se cambiase la caducidad de 28 días a 35 o que se hiciera específica para cada tipo de yogur, sin embargo estas opiniones fueron desoídas o descartadas en pro de la normativa Europea.

El otro problema: con el cambio de legislación también se han suavizado las medidas higiénicas que deben respetar los fabricantes de yogures. Se cambian las normas por unos objetivos deseables que ahora queda en manos del honorable fabricante cumplir.

En conclusión: la caducidad del yogur español era excesiva, pero el consumidor tiene que “estudiar” un poco para saber que los yogures aunque comestibles no serán tan buenos y saludables tras la fecha de consumo preferente.

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