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Correlación entre variantes de los genes HLA y la gravedad de la COVID-19

Publicado por Ramón Contreras

La peste negra mató a una parte importante de la población mundial durante la edad media. De la gente que se infectaba tan solo un pequeño porcentaje se salvaba. Estudios modernos han demostrado que la enfermedad era más grave en personas con determinadas variaciones genéticas y que otras variantes de genes relacionados con la enfermedad permitían sobrevivir con mayor probabilidad. Ahora, con la pandemia de COVID-19 los inmunólogos están empezando a analizar las posibles implicaciones genéticas de la gravedad o la resistencia a la enfermedad. Una de las regiones más comunes para este tipo de estudios es la región de los genes HLA (los que forman el complejo mayor de histocompatibilidad). Estos genes son los encargados de generar los anticuerpos y son un conjunto de genes muy variable, cuyas secuencias varían enormemente de una persona a otra.

Existen 3 genes HLA principales (HLA-A, HLA-B y HLA -C). La secuenciación de esta región del cromosoma 6 de humanos en millones de personas ha mostrado que cada gen de este grupo cuenta con unas 3.000 variantes diferentes en humanos. Son los genes con más variabilidad de todo el genoma humano. De hecho, se considera que son únicos en cada ser humano como las manchas de la piel de un guepardo. Esto es así para que los anticuerpos que generan sean lo más diversos posibles y permitan a una parte de la población sobrevivir eventualmente a cualquier enfermedad, como a la peste negra o recientemente a la COVID-19. LA combinación de las proteínas de estos genes serán las que generen la parte variable de los anticuerpos que se pondrán en la superficie de las células para su reconocimiento.

Estudios preliminares han encontrado que el alelo HLA-A*32 se encontraba con más frecuencia en las personas sanas, mientras que HLA-B*39 y HLA-C*16 en pacientes enfermos. Pero no pensemos que estos alelos son siempre buenos o malos. Por ejemplo, el alelo HLA-A*32 está relacionado con mayor mortalidad y morbilidad en reacciones adversas a ciertos medicamentos contra las convulsiones. Por otra parte, los alelos HLA-A*11, HLA-C*01 y HLA-DQB1*04 se observaron en pacientes que habían muerto, asociando su presencia en el genoma humano con mayor mortalidad. Los alelos de HLA-A que más relación han mostrado son HLA-A*01:01, que se ha asociado con un riesgo muy alto de morir si se contrae la enfermedad incluso en edades por debajo de los 60 años y HLA-A*02:01y HLA-A*03:01 que por el contrario se asocian a una baja letalidad de los pacientes que los llevan. Como ya hemos dicho, llevar HLA-A*A02:01 no impedirá la muerte del paciente (de hecho, hay pacientes con este alelo muertos por COVID-19, pero el pronóstico de la enfermedad es mucho más favorable).

El gran número de alelos de estos genes hace que el estudio de las diversas variaciones y su relación con las enfermedades sea muy complicado. Este tipo de estudios y el uso de la medicina personalizada del siglo XXI en la que podremos secuenciar el genoma del paciente rápidamente podría ayudar a mejorar la prevención, el diagnóstico o el pronóstico de enfermedades como la COVID-19, así como otras enfermedades con las que se realicen este tipo de ensayos. Finalmente, aclarar que la presencia de estos alelos no es una sentencia de muerte (o de salvación) sino una mayor probabilidad de que estas cosas pasen.

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