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Saxitoxinas, intoxicación por marisco

Publicado por Ramón Contreras

Las algas dinoflageladas son un grupo de protistas flagelados acuáticos que junto con las diatomeas forman la casi totalidad del plancton. Una de sus características más notables es la producción de una gran variedad de toxinas con diversos efectos. Entre ellas la saxitoxina es un neuroparalizante de interés. Como consecuencia de las mareas rojas, grandes crecimientos descontrolados de estas microalgas muchos animales marinos mueren o acumulan estas toxinas que se acumulan en la cadena trófica hasta llegar al ser humano, pudiendo ser fatales.

Las mareas rojas o blooms de algas se deben al afloramiento de nutrientes que estas algas aprovechan y desplazan el equilibrio ecológico. Lee más de este fenómeno en su artículo aquí (próximamente). Los géneros productores de esta neurotixna son Alexandrium, Gymnodinium y Pyrodinium, aunque también existen grupos de cianobacterias (un grupo filogenético muy alejado de las dinoflagelados) capaces de producirlas. De hecho se creía que las dinoflageladas no eran capaces de sintetizarlas por sí mismas sino que las tenían como resultado de la simbiosis con cianobacterias, pero estudios de su ADN parecen demostrar que contienen los genes necesarios para sintetizarlas.

Normalmente las algas dinoflageladas son consumidas por moluscos filtradores, que no se ven afectados por ellas. Sin embargo, en situaciones de exceso de dinoflagelados estas toxinas se acumulan en los tejidos de los moluscos, que no tienen tiempo suficiente de metabolizar tanta cantidad de toxinas. Si un ser humano ingiere estos moluscos se verá afectado por las toxinas. También es cierto que los moluscos aunque acumulen una gran cantidad de estas toxinas son capaces de eliminarlas con el tiempo y vuelven a poderse consumir.

Las saxitoxinas son muy eficientes como toxinas, una de las más eficientes conocidas. Las saxitoxinas interaccionan con los transportadores de membrana del sodio que se encuentran en toda la superficie de los axones de las neuronas. La saxitoxina se une al transportador en el poro que forma en la membrana impidiendo el paso del sodio. Como consecuencia la neurona no puede transmitir el impulso nervioso y de ahí que se produzca la parálisis de la región afectada. La unión de la toxina con el transportador de sodio es reversible y puede, con el tiempo ser eliminada y metabolizada, si no se ha comprometido el funcionamiento de ningún órgano vital, como el corazón o el cerebro. Las cantidades necesarias para afectar a un ser humano varían enormemente dependiendo de la sensibilidad de cada persona, de su transportador dependiente de voltaje de sodio. Se cree que dosis de entre 0,3 y 0,5 gramos pueden ser letales.

Durante la intoxicación uno de los primeros síntomas es la insensibilización, u hormigueo de los labios, que suele aparecer en los primeros 30 minutos después del consumo de moluscos afectados. A continuación el entumecimiento se extiende por la cara y el cuello durante las primeras horas y pueden durar varios días. Si la ingesta de toxinas ha sido considerable la parastesia, la falta de control del movimiento suele extenderse a brazos y piernas, que suele estar acompañados de problemas para hablar. En estos casos la función respiratoria empieza a estar comprometida y los afectados tienen problemas para respirar por sí mismos, esta suele ser la principal causa de muerte. Si el paciente sobrevive a las primeras 24 horas el cuerpo es capaz de eliminar las toxinas y las posibilidades de recuperación son muy elevadas.

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