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La escarlatina

Publicado por Ramón Contreras

La escarlatina o fiebre escarlata es una enfermedad causada por una bacteria que infecta al ser humano. Esta bacteria es un estreptococo, concretamente la especie Streptococcus pyogenes, que es conocida por producir diversas exotoxinas y puede causar tanto enfermedades infecciosas supuraivas como no supurativas. Dentro de la especie S. pyogenes la fiebre escarlata está causada exclusivamente por los miembros de la subespecie del serogrupo A. El serogrupo, serovar o serotipo es una población dentro de una especie que presenta unos antígenos concretos, es decir, que en su pared bacteriana presenta proteínas diferentes a otra población de la misma especie. Puedes leer más sobre esta especie bacteriana en el artículo que le dedicamos aquí (próximamente).

La característica lengua aframbuesada de la escarlatina

La característica lengua aframbuesada de la escarlatina

Transmisión: S. pyogenes es una bacteria frecuente en el tracto respiratorio humano (nariz y garganta) y está asociado a una gran cantidad de infecciones, como faringitis o fascitis. La transmisión se hace por contacto directo entre una persona y un objeto que haya sido infectado por un afectado. S. pyogenes se transmite también por vía respiratoria viajando las bacterias infecciosas en las microgotas de la espiración. La escarlatina afecta con mayor frecuencia a niños entre los 2 y los 12 años.

Síntomas: S. pyogenes es conocido como una bacteria capaz de “comer carne”, puesto que puede causar hemolisis e infecciones potencialmente letales. Sin embargo la escarlatina no es de las infecciones más severas que produce, aunque sin traamiento adecuado puede ser letal. Cuando infecta el tracto respiratorio como consecuencia de un agravamiento de una faringitis se pueden esperar unos síntomas concretos. Un paciente con escarlatina presentará garganta enrojecida y con dolor, fiebre moderada, dolor de cabeza y nauseas o vómitos. En la epidermis aparecerá un sarpullido rojizo o exantema de color escarlata brillante, que aparecerá entre los 5 primeros días en el cuello y que se extenderá al tórax y a la espalda, especialmente en las axilas y codos. Al tacto estos exantemas serán secos, como lija y tocarlos puede llevar a su transmisión. En la lengua aparecerán papilas rojas, lo que se denomina lengua aframuesada. Si la infección no se cura durante este periodo de tiempo los síntomas pueden agravarse. La piel empezará a descamarse durante las semanas siguientes

Diagnóstico: el diagnóstico se puede llevar a cabo por la observación de los síntomas, además puede crecerse S. pyogenes en medios de cultivo selectivos para confirmar el diagnóstico visual.

Tratamiento y profilaxis: para evitar contraer la enfermedad se recomienda una medida tan sencilla como lavarse las manos con frecuencia y no compartir utensilios de higiene personal como toallas, cepillos de dientes o ropa de cama. S. pyogenes es muy sensible a penicilina y sus derivados como la amoxicilina. Es por eso que si se trata a tiempo esta infección los síntomas deben empezar a remitir rápidamente y puede superarse sin graves incidentes. El uso de antibióticos reduce los síntomas y la duración de la infección. En caso de no realizar un tratamiento la enfermedad puede complicarse con reumatismo crónico, enfermedad renal o infecciones de oído, piel o neumonía. Sin embargo, cualquier tratamiento con antibióticos ha de ser expedido por un médico que haya diagnosticado la enfermedad.

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