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Cólera: diagnóstico, tratamiento y profilaxis

Publicado por Ramón Contreras

El cólera es una enfermedad que según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) afecta a unos 5 millones de personas en el mundo. A pesar de ser una enfermedad muy virulenta, su tasa de mortalidad es relativamente baja, tan solo el 2% de los afectados. Esta infección aguda del tracto intestinal está ocasionada por la bacteria Vibrio cholerae, de la que puedes aprender más aquí . Además puedes profundizar en los síntomas y la patogenia de la enfermedad en el artículo a continuación aquí .

Evitar el agua no potabilizada es una de las principales medidas para evitar el cólera.

Evitar el agua no potabilizada es una de las principales medidas para evitar el cólera.

Los brotes de cólera están asociados a zonas de condiciones higiénicas deficientes. Por ejemplo, en Haití tras la catástrofe de 2005 el cólera ha aparecido en muchas localidades que quedaron inundadas y destrozadas, donde el sistema de agua potable fue severamente afectado. Una de las regiones donde el cólera se ha clasificado como enfermedad endémica es la India, donde todavía existen grandes zonas del país sin las canalizaciones de agua adecuadas.

Diagnóstico: tras presentar los síntomas claros de una infección por cólera, diarrea aguda, es recomendable asegurar el diagnóstico con cultivos bacterianos de muestras de heces o vómitos, de los que se deberá encontrar V. cholerae en grandes cantidades y no debe haber presencia de leucocitos en las heces. Del mismo modo, mediante cultivo de muestras de agua en medios selectivos, se puede conocer si el agua está contaminada y por lo tanto no es posible beberla. También puede diagnosticarse mediante un hemograma, en el que se detectará la presencia de la toxina bacteriana en la sangre y una disminución de leucocitos (leucopenia).

Tratamiento: al ser una enfermedad diarreica aguda los enfermos de cólera pierden una gran cantidad de agua y electrolitos. Por ello el tratamiento básico debe ser una rehidratación agresiva y constante. Ésta puede ser tanto oral, bebiendo o por goteo, como intravenoso, en el que se realizará por goteo. La rehidratación, independientemente de su método de aplicación debe realizarse con suero. El suero debe contener disuelto en agua, sodio, potasio, cloro y bicarbonato. En muchas ocasiones se puede sustituir tan solo con agua con limón o isotónicas, e incluso un poco carbonatadas para beber, si no se dispone de suero salino preparado. Con tan solo este tratamiento se consigue reducir la mortalidad a menos de un 0,2%, es muy efectivo.

De forma complementaria a la hidratación existen antibióticos que se pueden emplear para combatir la proliferación de las bacterias en el paciente. Los antibióticos no calman los síntomas, sino que ayudan a que estos se reduzcan en un 50% en el tiempo. El uso de antibióticos está recomendado en pacientes con diarrea severa, donde la pérdida de agua puede ser mayor que la recuperación de líquidos por ingesta. Se emplean para combatir la enfermedad se pueden utilizar antibióticos de los grupos de las tetraciclinas, las quinololonas y en ocasiones del grupo de los nitrofuranos.

Profilaxis: finalmente para evitar la infección por V. cholerae debe tenerse cuidado tanto con alimentos como agua contaminados. Entre las medidas de prevención se encuentran la bebida de agua salubre y el saneamiento adecuado de las canalizaciones. Complementariamente la educación sanitaria debe ser primordial en las comunidades en riesgo de infección.

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