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El gen que hizo que las serpientes perdieran sus piernas

Publicado por Ramón Contreras

Las serpientes son uno de los grupos de seres vivos más eclécticos que hay. Aunque odiados por la gran mayoría es un taxón de reptiles que tiene numerosos fanáticos, atraídos por lo diferentes que son. Si los reptiles ya generan estos sentimientos por sus cuerpos escamosos, sus hábitos y todo el misticismo que el ser humano ha creado tras ellos, las serpientes son el epítome de todo este furor. Sin duda una de las características más asombrosas de las serpientes es que carecen de extremidades. Las 4 extremidades son uno de los pilares fundamentales del desarrollo de vertebrados, sobretodo terrestres. Tan solo aquellos que han vuelto al mar, como los delfines o las ballenas han reducido su plan evolutivo, pero aún así los huesos han dejado un rastro.

Dentro de las serpientes podemos diferenciar dos grupos, las basales y las avanzadas. El primero de ellos, incluye serpientes como la boa o la pitón. Estas serpientes todavía conservan huesos vestigiales de las extremidades. Dependiendo de la especie estos huesos pueden verse como dos aletas en el vientre de las serpientes o estar completamente dentro del músculo. En cambio, las avanzadas han perdido completamente las extremidades, ni siquiera queda el vestigio de unas patas traseras como en las basales. Esta desaparición parece que tuvo lugar hace unos 100 a 50 millones de años. Los mejores ejemplares de fósiles de serpientes que tenemos se encuentran en Argentina, encontrados en la Patagonia. Concretamente el ejemplar en el que se basa todo el estudio de los fósiles de serpientes antiguas se halló en Río Negro y está expuesta en Cipolletti. El fósil corresponde al género de serpientes primitivas extinto Najash y la especie se denominó N. rionegrina.

Las serpientes son animales que te atraen o te repelen, pero rara vez dejan indiferente

En 2016 se encontró un gen presente en todos los vertebrados que estaba truncado en serpientes. Al gen Shh, de Sonic hedgehogg (llamado así por el famoso erizo de los videojuegos) de serpientes le faltaba un trozo significante y la proteína resultante no cumplía su función. Ésta era precisamente controlar la elongación de los miembros. En un experimento de laboratorio, se cambió el gen Shh de ratones con una versión truncada, similar a la que se encuentra en serpientes. Como resultado los ratones que nacieron tenían las extremidades muy reducidas. Profundizando en los experimentos se concluyó que era el regulador ZRS que controla el gen el encargado de la expresión. En varios experimentos paralelos se cambió el ZRS de ratones por el mismo controlador pero de otras especies, entre los que se encontraba el humano y uno de peces. En todos los casos, los ratos pudieron desarrollar correctamente sus patas, incluso con el ZRS de peces. Sin embargo, vieron que el ZRS de varias serpientes analizadas provocaba extremidades cortas en los ratones.

Estos experimentos dirigidos pudieron realizarse gracias a la técnica CRISPR y nos ayudaron a entender cómo funciona el genoma de todos los vertebrados y sobretodo a comprender mejor cómo se produjo la evolución a nivel genético de las serpientes. En otro artículo hablaremos sobre las teorías evolutivas que se barajaban y la que más se acepta actualmente sobre la evolución de las serpientes. No te lo pierdas, aquí (próximamente).