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El órgano vomeronasal, el olfato de las serpientes

Publicado por Ramón Contreras

Así como la nariz es el órgano principal del olfato en la mayoría de vertebrados, todos presentan otro órgano capaz de captar moléculas en el aire y enviar información sobre ellas al cerebro, este órgano es el llamado órgano de Jacobson.

El órgano de Jacobson, también llamado vomeronasal está situado entre el paladar y el cerebro, tras el hueso vómer, del que recibe su nombre. El órgano de Jacobson aparece de forma temprana en la evolución, los Urodelos presentan ya una cavidad nasal y en Anuros ya aparece un esbozo del órgano tras el epitelio olfativo. Urodelos y Anuros, forman parte del grupo de los anfibios, por lo que se confirma que la necesidad de reconocer sustancias en el aire, el olfato, apareció durante la colonización del medio terrestre. En todos los vertebrados terrestres se localiza entre la nariz y la boca.

Esquema del sistema olfativo de las serpientes y su relación con el cerebro.

Esquema del sistema olfativo de las serpientes y su relación con el cerebro.

Los reptiles son los vertebrados con el órgano vomeronasal más desarrollado y los que menos desarrollado tienen el olfato. En las serpientes este órgano está en su máxima expresión, llegando a ser el principal receptor de moléculas en el aire de estos animales. En las víboras, boas y en los crótalos las fosetas loreal o labial, son las aberturas exteriores del órgano de Jacobson. Las serpientes utilizan su lengua bífida para captar moléculas del aire que introducen en el órgano vomeronasal con la lengua. De esta manera son capaces de recibir información como si hay presas y dónde se encuentran. Experimentos tapándole los ojos a una serpiente y extirpándole la lengua han demostrado que si bien al perder la lengua bífida captan peor las moléculas del aire, siguen recibiendo información de su entorno por el órgano vomeronasal. Más aún a ciegas son capaces de detectar una presa y saltar sobre ella con exactitud.

Pero no solo detecta moléculas químicas, sino que con él muchas serpientes son capaces de detectar el calor emitido por sus presas de sangre caliente. El estudio electrofisiológico de la actividad de las neuronas de serpientes del órgano vomeronasal ha demostrado que con capaces de diferenciar cambios de temperaturas de 0,2 ºC desde allí viajan al cerebro, concretamente al tectum óptico donde se superponen a la imagen visual de la serpiente para darle una visión térmical.

En los mamíferos acuáticos el órgano vomeronasal ha perdido su funcionalidad, de igual modo se cree que en el ser humano y en algunos simios tampoco cumple ninguna función. Por otra parte existen pruebas de que este órgano no se atrofia en humanos, ni simios, en cuyo caso su función todavía es desconocida. En el resto de vertebrados se le atribuye una función olfativa muy concreta. La recepción de las feromonas propias de la propia especie. Permitiendo reconocer a miembros de la misma especie y diferenciar su sexo, aún sin verlos. De hecho, se han realizado experimentos en los que se ha extirpado el órgano de Jacobson a gatos. En ellos éstos eran incapaces de diferenciar a los machos de las hembras de su propia especie e intentaban montarlos a todos. Finalmente el reflejo de Flehmen es un movimiento que realizan muchos animales para permitir la entrada de moléculas en el órgano vomeronasal.

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