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Porqué giran hacia el sol los girasoles

Publicado por Ramón Contreras

Los girasoles son unas plantas de tipo herbáceas de interés económico debido al alto contenido de aceite (hasta un 58%) de sus semillas, conocidas como pipas. Sin embargo, es otro aspecto de esta planta el que ha cautivado a la humanidad desde el principio de los tiempos. Los girasoles son originarios del norte y el centro del continente americano, y ya las culturas precolombinas se dieron cuenta que sus flores se orientaban constantemente hacia el Sol.

Los girasoles (Helianthus annuus) pertenecen a un grupo de plantas conocidas como heliotropas, es decir, que tienen la capacidad de seguir al Sol. Este tipo de movimiento es una forma de fototropismo. Puedes leer más sobre el fototropismo aquí (próximamente). El heliotropismo es una forma acelerada de fototropismo en plantas. Si bien todas las plantas crecen siguiendo la mayor concentración de luz a lo largo de su vida (fototropismo positivo) el heliotropismo es un movimiento rápido que varía a lo largo de horas. Cabe puntualizar que tan solo los girasoles jóvenes tienen la habilidad de moverse siguiendo al Sol, cuando la planta se vuelve adulta (todos los pétalos del capítulo floral se hayan abierto) su tallo se queda fijo en dirección al sol naciente, el este.

En realidad todas las plantas poseen la capacidad de mover sus hojas para captar las intensidades de luz que más les convienen, pero en el caso del girasol es el capítulo floral el que se mueve de forma más aparente. Para el correcto desarrollo de la flor compuesta del girasol las mejores longitudes de onda son las azules, justamente las que se obtienen en mayor cantidad al amanecer, aunque están presentes en la luz blanca durante todo el día. Los girasoles jóvenes siguen el movimiento del Sol durante el día y por la noche bajan sus flores ante la falta de luz azul que las dirija.

Las plantas que presentan un fototropismo tan acusado suelen crecer en ambientes donde la calidad de la luz, o la cantidad de la misma es reducida, por lo que han desarrollado sistemas para maximizar la cantidad de luz que reciben moviéndose al son del Sol.

En el capítulo floral las plantas heliotropas cuentan con receptores de luz azul (o roja en algunas de ellas). Puedes leer más sobre este tipo de proteína de membrana en nuestro artículo “los ojos de las plantas” aquí (próximamente). Estos receptores de membrana estimulan la síntesis de compuestos que viajaran por el sistema conductor, floema, hasta las células situadas un poco más debajo de la base del capítulo. Estas células variarán su contenido celular, debido a la activación de canales de transporte en las membranas de sus vacuolas y de su membrana exterior que cambarán su homeostasis introduciendo y sacando solutos y agua del interior de las células para generar torsión en el tallo del girasol.

Además de los cambios en el tamaño celular del tronco del girasol también se produce un crecimiento diferencial entre los dos lados del tallo (debido a las concetraciones diferentes de giberelinas y auxinas). El lado en el que da el sol crece menos de tal forma que la planta tiende a girar en esa dirección.

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