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Altruismo

Publicado por Ramón Contreras

El altruismo es una forma de actuar desinteresada en la que se ayuda a otro. En etología, la rama de la biología que estudia el comportamiento de los animales, se pueden observar muchas veces actitudes altruistas. Entre individuos de la misma manada, la misma especie e incluso entre animales de especies diferentes. En estas relaciones uno de los animales busca siempre mejorar la vida del otro.

Las teorías evolutivas, de la selección natural y del gen egoísta, ponderan que solo aquellos individuos (o genes) más aptos para sobrevivir lo hacen. Mientras que aquellos menos adaptados mueren, no dejando descendencia que perpetúe su legado genético. Sin embargo, las actitudes altruistas van en contra de esta idea general, o no tanto, si se desgrana adecuadamente el problema. Lee más sobre la teoría evolutiva aquí (próximamente) y sobre el gen egoísta aquí (próximamente).

En contraposición al altruismo encontramos el egoísmo, que en un sentido amplio es perjudicar a otro para el bien propio. En biología esta actitud va desde la depredación o el parasitismo hasta la competición por el territorio o la luz en plantas. En la actualidad se considera que la actitud más extendida es un equilibrio entre egoísmo individual y altruismo comunitario.

Una actitud altruista entre animales supone muchas veces que un individuo sano pone en riesgo su vida para ayudar a otro cuyas aptitudes de supervivencia no son tan fuertes. El caso más fácil de ver es un individuo adulto ayudando a una cría (que en la mayoría de las especies están desvalidos durante sus primeros años de vida frente a depredadores, clima adverso, etc.), aunque el verdadero altruismo es ayudar a una cría que no es propia. Si ayudas a tu propia cría a sobrevivir estas arriesgándote para perpetuar tus propios genes.

Entonces, ayudando a una cría que no sea propia un individuo se arriesga a morir o quedar incapacitado por otro miembro de la manada, por ejemplo. Es cierto que al pertenecer a una misma manada es muy probable que compartan algún parentesco, aunque ninguno de los dos lo sepa. Pero ¿Por qué ayudar a alguien sin parentesco?

Si en el altruismo un individuo pone en riesgo su vida para ayudar a otro esto puede llevar a la larga a que los “genes altruistas”, la información genética que impulsa a ayudar a otros acabasen desapareciendo. Sin embargo, esto no pasa, por lo que está actitud debe ser, desde el punto de vista evolutivo, beneficiosa. Técnicamente y lo que se postula al respecto de por qué persisten estas actitudes, es que una sociedad, manada, población, etc. en la que todos sus miembros son altruistas tiene un mayor éxito evolutivo. Al ayudar a compañeros menos adaptados a las condiciones y permitiendo su supervivencia se aumenta la diversidad interna de la población y permite, en un futuro en el que las condiciones ambientales varíen que la población pueda adaptarse mejor.

Estudios realizados en humanos y chimpancés parecen indicar que las actitudes altruistas aparecen a partir de los 18 meses de vida, cuando el bebé empieza a colaborar con otros miembros de su sociedad.

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