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Estado de conservación: especies extintas en estado silvestre

Publicado por Ramón Contreras

El principio del siglo XXI se ha visto marcado por una creciente preocupación en los problemas ecológicos. Desde mediados del siglo XX se están viendo alteraciones ecológicas que causan problemas con consecuencias muchas veces impredecibles. Una de las formas en las que podemos medir el estado de bienestar de un ecosistema es mediante la vigorosidad de las especies que la habitan. Es por eso que la Unión internacional por la conservación de la naturaleza (por sus siglas UICN) se encarga de vigilar como evolucionan los ecosistemas. Una de las labores más notables de este organismo son las listas Rojas. En ellas se catalogan a todas las especies de seres vivos dependiendo de como es la evolución de sus poblaciones. Para ello se estudian durante años para entender sus relaciones con su ecosistema (tanto de forma biótica como abiótica). Las listas rojas se dividen en varias categorías de las que ya hemos hablado: preocupación menos (LC) y casi amenazado (NT), vulnerable (VU) y en peligro de extinción (EN y CR).

Pero además de estos niveles las listas rojas cuentan con diferentes grados de extinción. Como estos estudios están basados en la observación de especies en estado silvestre o salvaje, es posible que una especie en peligro crítico pueda no verse durante varios años. Para declarar una especie como extinta han de pasar años sin que se haya avistado a ningún individuo. Esto puede ser fácil para los grandes mamíferos de las sabanas africanas, pero cuando nos referimos a pequeños anfibios de las selvas centroamericanas la cuestión se vuelve más compleja.

Cuando faltan observaciones de especímenes durante varios años se envía una expedición con el objetivo de encontrar individuos en sus áreas de distribución conocidas. Si no se logra encontrar ninguno, y ya ha pasado casi una década del último avistamiento, es normal declarar una especie extinta. Esto no quiere decir que un par de años más tarde se consiga encontrar un individuo y la especie revierta su estado de conservación a amenazado de forma crítica. Esto ha pasado en muchas ocasiones.

Un punto interesante es que las listas rojas recogen la posibilidad de que una especie esté extinta en estado salvaje, para los animales, o en estado silvestre para las plantas. Esto es posible cuando gracias a los esfuerzos de conservación se conservan miembros de estas especies en colecciones botánicas o en zoológicos. Gracias a esto es posible que si bien no se recupere la especie, al menos las posibilidades ecológicas sigan ahí. Se ha intentado en ocasiones reintroducir una especie a partir de estos reservorios, aunque es un asunto complicado. Para empezar si una especie se ha extinguido es debido a algún motivo. Estas circunstancias tienen que revertirse antes de poder volver a liberar a la especie en cuestión. Si son problemas como la pérdida de hábitat o la llegada de competidores o depredadores se ha de actuar antes de poder realizar la liberación.

Para las planta esto es fácil relativamente, puesto que se pueden guardar las semillas mientras se espera. En el caso de los animales entraña mayores complicaciones. Las generaciones criadas en cautividad pueden estar perdiendo conocimientos que se han transmitido de padres a hijos durante el periodo de juventud. En este caso por más que se suelten en la naturaleza sus posibilidades de sobrevivir podrían ser escasas.

En 2008 se contabilizaban 28 grupos de plantas y 37 de animales extintos en estado silvestre. Más allá de las especies extintas en estado salvaje se pueden catalogar especies como extintas si no se considera que puedan ser reintroducidas.

Además de esto puedes consultar otros trabajos de la UICN como son las Listas verdes, de los ecosistemas más sanos, o su lista de las 100 especies exóticas e invasoras .

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