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Caza y conservación de especies en peligro

Publicado por Ramón Contreras

Desde que el ser humano es un animal ha cazado otros animales para completar su dieta y defenderse de los depredadores. La caza es una parte de todas las culturas humanas del planeta. Sin embargo, en la sociedad actual ya no es necesaria la caza para obtener la carne necesaria para la dieta, aunque es cierto que no todas las carnes se encuentran disponibles gracias a las granjas y criaderos. De hecho muchas veces la cria en cautividad resulta en carne de peor calidad, puesto que los animales viven en condiciones no naturales, pero eso es tema para otro artículo…en cualquier caso, muchos animales que se consumen son proporcionados por las actividades cinegéticas. En muchos lugares del mundo la caza ya no es una actividad destinada a la supervivencia.

De hecho, la intensa caza por parte del hombre de determinadas presas ha desequilibrado muchos ecosistemas y la introducción de especies destinadas a la cinegética ha causado igual número de daños en los ecosistemas de destino. En la actualidad existen diversas figuras legales a nivel nacional o mundial de reconocimiento de áreas de protección de hábitats, puedes leer más sobre el tema en los artículos Reserva de la Biosfera (próximamente) o Parques naturales (próximamente).

Los leones son presas muy apetecibles para los cazadores y en ocasiones traen muchos problemas.

Los leones son presas muy apetecibles para los cazadores y en ocasiones traen muchos problemas.

Estas zonas donde se intenta preservar un entorno natural con su cadena trófica intacta, la caza suele estar permitida solo en la medida de las tradiciones (como la caza de ballenas por los inuit, o de leones por los masáis), vetada o prohibida. Aunque principalmente el peligro de las especies que se intentan proteger es debido a la reducción de su hábitat causado por la colonización humana.

Aunque la caza pueda parecer una actividad lesiva para la conservación, muchas veces puede resultar ser todo lo contrario. La caza, a veces incluso remunerada por parte del estado, de especies exóticas, invasoras de un ecosistema, puede ayudar al mantenimiento y recuperación de un ecosistema en peligro.

Por otra parte, los animales de las reservas viven en unas condiciones controladas, en las que se intenta conseguir el óptimo de las poblaciones. Sin embargo, esto supone que a la larga las reservas (bien gestionadas y eficientes) tendrán un superávit de animales, puesto que no podrán salir de la reserva, que es su entorno protegido. Es en estas circunstancias en las que la caza, controlada, legal y estudiada desde el punto de vista de la conservación, puede formar parte de las actividades necesarias para el correcto mantenimiento del ecosistema de una reserva natural.

La caza legal además puede ayudar a financiar parques y reservas en zonas poco desarrolladas, donde el estado no tiene dinero suficiente para mantener la vigilancia necesaria para evitar la caza ilegal. Es muy posible que la caza dirigida de un solo animal pueda reportar ingresos suficientes a un parque para pagar los sueldos de los guardas que evitarán la caza furtiva durante años, dando tiempo suficiente a la población a irse recuperando poco a poco. Es la caza ilegal, tanto de especies protegidas, como de especies permitidas pero fuera de temporada o en número superior del que se permite lo que impide la recuperación de multitud de especies en todo el globo.

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