Biología
Inicio Bioquímica, Biotecnología ¿Cómo se elabora el jabón?

¿Cómo se elabora el jabón?

Publicado por Javier García Calleja

Es costumbre tradicional la elaboración del jabón a partir de aceites, mantecas y sebos.  Se tiene documentación que confirma que pueblos antiguos como los fenicios, los griegos y los romanos ya fabricaban jabón.

El proceso artesano es relativamente sencillo y cualquiera puede, con limitados medios, conseguir un jabón de calidad. Se basa en la reacción de saponificación, comentada en un artículo anterior, que esencialmente consiste en hacer reaccionar una grasa (sebo o aceite) con una base fuerte, ordinariamente hidróxido de sodio (NaOH), también llamada sosa caústica. Podemos ver la reacción química esquematizada en el siguiente dibujo:

jabonolivaEl hidróxido de sodio rompe los enlaces éster existentes entre la glicerina y los ácidos grasos. El ión de sodio que se libera se asocia con el grupo carboxilo de  los ácidos grasos y forma “sales de ácidos grasos”. Eso son los jabones. En esta reacción también se libera glicerina o glicerol, procedente de la ruptura del esqueleto de glicerina de los triglicéridos. En el jabón artesanal la glicerina suele permanecer en la pastilla, aportando propiedades humectantes y mejorando la suavidad sobre la piel.

Conviene distinguir entre bases: el hidróxido sódico (NaOH) origina jabones duros y sólidos, mientras que el hidróxido potásico (KOH) produce jabones blandos o líquidos por la mayor solubilidad de sus sales. La estequiometría es la misma, pero las cantidades difieren por sus masas molares y por la pureza comercial del reactivo. Los jabones potásicos son más solubles en agua y se emplean habitualmente en limpiadores líquidos o en pasta.

Podemos decir que sirve cualquier grasa: un aceite vegetal comprado directamente en el mercado, sebo o manteca de un animal, incluso los restos de aceite que resultan de los procesos de fritura en la elaboración de comida. Sin embargo las propiedades del jabón pueden variar en función de los ácidos grasos presentes en la grasa. Si alguno de ellos es un ácido graso esencial, aquellos que nuestro organismo no puede sintetizar, tendrán un valor añadido.

Materiales necesarios.

  • Recipiente para hacer la mezcla. No debe ser de plástico, pues veremos que se genera mucho calor y puede deteriorarse. Preferiblemente será un recipiente de metal, vidrio o de barro cocido, con el tamaño suficiente para contener ampliamente la mezcla. Evitemos recipientes de aluminio o galvanizados, ya que reaccionan con la sosa liberando hidrógeno. Son preferibles el acero inoxidable, el vidrio resistente al calor, el barro cocido o cazos esmaltados en buen estado.
  • Palo de madera, para remover la mezcla.
  • Balanza de cocina para pesar con precisión aceites y sosa. Un pesaje correcto evita exceso de base o de grasa sin reaccionar.
  • Termómetro para controlar la temperatura de aceites y disolución de sosa. Cada grasa tiene un valor de saponificación (SAP), por lo que conviene consultar tablas para calcular la cantidad adecuada de NaOH o KOH.
  • Molde para depositar la mezcla y permitir que el jabón “cure”. Debe ser de madera.
  • 1 litro de aceite usado. (Podemos utilizar cualquier tipo de grasa, así que vamos a “reciclar”. Eso sí, el aceite debe estar filtrado, para que no tenga restos de ningún tipo).
  • 1 litro de agua.
  • 200 gramos de sosa (Hidróxido sódico). Puede comprarse en droguerías.  Es un material peligroso, por lo que debe manejarse con guantes y con extremo cuidado.

ingredientes

Proceso.

  • Mezclar a sosa con el agua, muy lentamente. Añade siempre la sosa al agua, nunca agua sobre la sosa, para evitar salpicaduras violentas y ebullición repentina. Realízalo en un lugar bien ventilado, preferiblemente bajo extracción, y espera a que la disolución esté clara antes de incorporar el aceite. ten precaución, pues genera vapores corrosivos. La reacción es muy exotérmica, genera mucho calor. Necesitará bastante tiempo para enfriarse. La mezcla así formada es también muy corrosiva, puede dañar la piel por lo que es aconsejable el uso de guantes y de gafas de protección, para evitar el contacto con los ojos.
  • Verter lentamente el aceite sobre la sosa, agitando de forma constante y en el mismo sentido. hemos de estar removiendo un tiempo largo, una hora o más hasta que aparezca una pasta espesa y blanquecina.
  • Podemos acelerar el proceso calentando la mezcla hasta que entre en ebullición, dejándola en este estado un par de horas.
  • Cuando la temperatura descienda,podemos añadir un colorante o aromatizante.
  • La pasta que se obtiene se deposita en una caja de madera que actúa como molde.
  • Ahí debe endurecer, tardando el proceso alrededor de un mes. Puede usarse antes, pero todas las “recetas” tradicionales insisten en la conveniencia de esperar para conseguir jabón de calidad.
  • El jabón de desmolda y se corta en trozos para su uso. Podemos rallarlo y añadirlo al detergente lo que potenciará su acción de lavado.

jabon