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Logran un trasplante de riñón sin usar supresores del sistema inmune

Publicado por Ramón Contreras

Uno de los problemas mayores de los trasplantes de órganos es la incompatibilidad entre el donante y el receptor. Aunque se ha avanzado mucho en el estudio de la compatibilidad. El grupo sanguíneo y el Rh son una delas principales referencias, pero hay otros marcadores que se han de comprobar. Al final, lo más seguro es una donación entre familiares puesto que tienen mayor tasa de éxito. Incluso así, las donaciones tienen un seguimiento de por vida y una complementación farmacológica muy fuerte. Todos los receptores de trasplantes saben que van a estar toda su vida tomando inmunosupresores. Esto quiere decir que pasar toda su vida con el sistema inmune trabajando por debajo de lo necesario. Evidentemente esto crea una mayor propensión a las infecciones de todo tipo, y a que estas se conviertan en graves. Pero no solo eso, también los hace más proclives a desarrollar cáncer y otras afecciones como la presión arterial alta o incluso diabetes. Todo para que el sistema inmune propio no reconozca el órgano como algo externo, que lo es, y lo ataque. A veces, incluso con el sistema inmune deprimido artificialmente, el donante rechaza el órgano. Esto puede pasar en personas con un sistema inmune especialmente fuerte o sensible, como se quiera mirar.

El riñón trasplantados puede durarles entre 10 y 20 años

Recientemente se ha publicado en la prestigiosa revista médica “New England Journal of Medicine” un estudio realizado por la Universidad de Stanford y llevado a cabo por un equipo médico que ha conseguido que unos niños no hayan necesitado la supresión de su sistema inmune durante más de 34 meses, todo el tiempo que llevan con el trasplante. El estudio cuenta como 3 niños han recibido riñones de sus padres. Para ello estos niños primero recibieron un trasplante de médula de sus progenitores. Con ello se intentaba igualar el sistema inmune del receptor con el del donante. Tras un tiempo del trasplante de médula suficiente como para que las células trasplantadas crecieran y empezaran a hacer sus propios glóbulos blancos (su propio sistema inmune) se hizo el trasplante de riñón. Como el receptor tenía un sistema inmune muy similar al del donante, puesto que eran las células del donante las que estaban haciendo el sistema inmune, el trasplante fue un éxito sin necesidad de complementación farmacológica.

Ahora los investigadores se plantean poder ampliar los experimentos. Este grupo de pacientes tenían una dolencia genética concreta, por lo que no está claro que esta aproximación exacta pueda emplearse para trasplante de riñón en otros paciente, ni siquiera en otros niños, cuyo sistema inmune no está completamente desarrollado. Uno de los miedos que surgen es la posibilidad de la enfermedad del injerto contra huésped. Puesto que al introducir unas células que generan el sistema inmune podrían hacer células inmunológicas que reconocieran al hospedador como un extraño y lo atacaran. Por eso aunque es una avance maravilloso y abre la puerta de una investigación muy prometedora hay que tener cautela. Por ello el equipo médico e investigador están tratando de ampliar el estudio a otros tipos de trasplante y otros pacientes. Con suerte e investigación tal vez la supresión inmunológica y el rechazo de órganos dejarán de ser limitaciones a los trasplantes durante el siglo XXI.