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Las arañas que usan su tela para volar gracias a la electricidad y al viento

Publicado por Ramón Contreras

Las arañas, las serpientes o los tiburones son de esos animales que provocan grandes reacciones en las personas. Las arañas tienen sus amantes y sus fóbicos, pero en cualquier caso son uno de los animales más interesantes por como se ha adaptado al mundo terrestre. Las arañas son un grupo evolutivamente antiguo, tenemos fósiles de arácnidos de hace 165 millones de años y todos podríamos decir sin lugar a dudas que la impronta en la piedra es una araña. Tal vez su característica más fascinante y que explotan apropiadamente en los cómics es la creación de un tejido sedoso, la famosa tela de araña. Los hilos o seda de araña están formados por una fibra proteica que puede variar su composición entre las diferentes especies e incluso dentro de la misma especie según el uso que se le quiera dar.

No sabemos si la araña prehistórica era capaz de generar seda

Evidentemente, no sabemos para qué usaba la tela de araña aquella que vivió hace 165 millones de años, o siquiera si era capaz de hacer seda. Lo que sí sabemos es que a lo largo de la evolución del grupo, desde ese momento las arañas han ido empleando la seda para diferentes cosas a medida que iban innovando. Por ejemplo, mientras que las arañas más primitivas la usan exclusivamente para generar un refugio, con forma tubular y vivir dentro, las más modernas son las que cazan extendiendo una tela de araña en una zona de paso de insectos que quedarán pegados en su red. Pero es que las arañas emplean su tela para muchas más cosas. Por ejemplo, envuelven sus huevos en seda para protegerlos, de forma parecida a lo que algunas arañas hacen para envolver y preservar las presas cazadas antes de comérselas.

El uso que las arañas dan a su tela es muy variado. Evidentemente, la usan para moverse (no como el personaje de Marvel, pero casi). Las arañas aparte de poder andar sobre sus telas pegajosas, son capaces de pegar un extremo de una fibra en un punto y descolgarse hasta otro sitio. Si hace viento son mecidas por el aire hasta encontrar algún punto de apoyo. Posiblemente este tipo de uso sea el que dio lugar a que las arañas pudieran volar gracias a su seda.

Las arañas de menor tamaño son capaces de levantar el vuelo dejando que el viento se lleve una fibra de seda. Las arañas, sin soltar la seda al viento, son arrastradas por el hilo y gracias a eso pueden dejar hábitats que consideran pobres en recursos con gran facilidad en busca de un sitio mejor. Pero es que además las arañas han conseguido que sin viento su fibra las levante del suelo. Para ello usan la electricidad estática. Las cargas positivas de la fibra generan un campo eléctrico con el aire que hace ondular la fibra y alzar el vuelo sin que sople una brizna de aire. Con este mecanismo, las arañas son capaces de desplazarse miles de kilómetros y alcanzar alturas similares a las que lleva un avión de pasajeros. Existen otros grupos que también se aprovechan de las fuerzas eléctricas para volar, como algunos ácaros y orugas.