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La araña saltarina, primer invertebrado capaz de diferenciar objetos animados

Publicado por Ramón Contreras

La inteligencia de los seres vivos es un tema apasionante que ha dado para ríos de tinta, incluso de la electrónica. Cuanto más se estudia el comportamiento de los animales mayor complejidad se encuentra en su psique y en sus formas de enfrentarse a la vida. Normalmente los artículos sobre el tema giran en torno a un mamífero, rara vez sobre otros vertebrados y casi nunca sobre invertebrados, con la excepción de nuestro enaltecido pulpo, uno de los animales más inteligentes del medio marino. En general, se considera que los animales cuanto más parecidos al ser humano (en escala evolutiva) tienen una inteligencia mayor, o al menos más apreciable desde el punto de vista subjetivo de la especie que suscribimos todos los lectores. Sin embargo, de tanto en tanto encontramos cosas como esta maravilla. Se ha descubierto que una especie de arañas saltadoras es capaz de diferenciar entre un objeto animado y uno inanimado. Esta habilidad que hasta ahora se les reservaba a los vertebrados, y en muchos de ellos con ciertas limitaciones, es la primera vez que se describe en un grupo de arácnidos. Aunque con 8 ojos tal vez era de esperar tal proeza a pesar de tener un cerebro con una capacidad de procesar información limitada. Se eligió a la araña saltadora por sus grandes ojos delanteros, posición relacionada con la vista en profundidad y la detección de movimiento, y la capacidad de ver en color. La araña con la que se han llevado a cabo los experimentos es Menemerus semilimbatus. Estos pequeños seres no miden más de 8,5 centímetros, y eso las hembras que son de mayor tamaño. Es una araña común en la zona mediterránea, distribuyéndose en Europa, Asia y África. Aunque recientemente también se ha encontrado en países del sur del continente americano y se encuentra muy asociada a los hogares (así que tal vez puedas hacer tus propios experimentos con alguna de tu casa).

El experimento consistía en mover formas compuestas por 11 puntos de color distribuidos formando una silueta o formas aleatorias de puntos. El cerebro humano es capaz de identificar la forma de un humano con estos 11 puntos, pero entiende que no es un ser humano. Se hizo una silueta de una araña con puntos, una elipse y puntos colocados aleatoriamente. Las 60 arañas participantes se situaron una por una en una esfera que podía correr en todas direcciones y se tomo el movimiento de la araña como indicativo de como reaccionaba ante los estímulos. La elipse y sobretodo la imagen de los puntos aleatorios fue la que causó mayor interés a las arañas, pues siempre movían su cuerpo para tenerla delante y mirarla con los dos ojos principales. El equipo de investigación llegó a la conclusión que si bien podían reconocer la silueta de una araña con sus ojos secundarios y por lo tanto no hacía falta prestarle más atención pues es algo conocido, la forma extraña requería una mayor atención y fijarla en sus ojos principales para observarla con detenimiento.

Es posible que en un futuro no tan cercano seamos capaces de observar este tipo de desarrollo cognitivo u otro similar en el resto de invertebrados. Los investigadores que han desarrollado la técnica para demostrar que las arañas podían reconocer objetos animados se plantean realizar el mismo experimento con otros insectos. Por ejemplo, nadie encontraría extraño que los mosquitos tuvieran la capacidad de diferenciar los sitios más molestos para picar.