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Cómo los árboles enseñan a sus hijos a sobrevivir gracias a la epigenética

Publicado por Ramón Contreras

Uno de los pilares claves de la supervivencia es el aprendizaje y la transmisión de la información. Las claves de la supervivencia se encuentran en nuestro ADN (y en el de todos los seres vivos) y eso se refleja en la Teoría evolutiva y la supervivencia del más apto (La teoría del gen egoísta). Esto es un dogma central de la biología, las especies se adaptan a su entorno y se especializan para conseguir la mayor eficacia biológica posible en su localización.

Las plantas enseñarían a sus hijos (las semillas) antes de que emprendan el vuelo.

En los humanos, y muchos de los animales gregarios, la supervivencia no solo se basa en tener una buena base genética y en la suerte. Además, una gran cantidad de conocimientos son transmitidos de una generación a otra por vía horizontal. En las teorías de etología se les llama memes, en contraposición a los genes, a este paso de información de un individuo a otro. Los seres humanos hemos inventado diversos sistemas de escritura para codificar los hechos importantes y que queremos que las futuras generaciones aprendan. Los animales tienen formas rudimentarias de aprendizaje, pero muy efectivas. Los cuervos recuerdan quien les ha dado de comer y se lo enseñan a los nuevos integrantes de las bandadas, o los elefantes enseñan a sus crías las rutas para encontrar el agua o los lugares de reposo de sus antepasados. En general, podemos decir que, todos los animales (gregarios) son capaces de transmitir sus conocimientos. Un estudio reciente abre una nueva vía de memorización de eventos que pueden ayudar a sobrevivir a la descendencia, pero no en animales, sino en plantas. Varios estudios muy recientes, publicados este mismo 2022, revelan que los árboles pueden pasar cierta información a sus hijos.

La epigenética es una herramienta muy potente para marcar el ADN y conservar cierta información “extragenética”. Es gracias a ella que las plantas pueden transmitir a sus semillas ciertas nociones básicas sobre su entorno. Los estudios de Valledor, L. et al. (2022). «Chloroplast proteomics reveals transgenerational cross-stress priming in Pinus radiata» publicado en Environmental and Experimental Botany y el estudio de Meijón, M. et al (2022). «Integrative analysis in Pinus revealed long?, term heat stress splicing memory«. The Plant Journal. Sientan las bases para buscar nuevas vías de comunicación entre generaciones. Las plantas dejarían marcas epigenéticas (Epigénesis y epigenética) para activar de forma preferente los genes relacionados con situaciones que ellas ya han vivido, como sequías, inundaciones, falta de luz, etc. que de esta manera se expresarían antes en la descendencia, preparándola mejor para sobrevivir desde el día 1.

Este conocimiento, completamente revolucionario, no solo demuestra que las plantas “cuidan” de su descendencia, sino que puede ser empleado para mejorar la eficiencia de cultivos futuros y la selección de semillas que vayan a tener más probabilidades de sobrevivir e incluso inducir ciertas características en las semillas para sobrevivir a ambientes a los que no se han enfrentado nunca. Los autores de los trabajos hacen especial hincapié en este apartado puesto que pronostican que este tipo de técnicas de selección serán importantes para hacer frente al siglo XXI ya los cambios climáticos (sequías, aumento de las temperaturas globales, etc.) que está sufriendo todo el planeta.