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Vacunas nasales y en pastillas contra la COVID-19

Publicado por Ramón Contreras

A estas alturas de la vida y pandemia todos conocemos las vacunas más usadas para acotar la transmisión y letalidad del SARS-CoV2. Nombres como AstraZeneca, Pfizer, Moderna, Jhonson and Jhonson, Sputnik o Cansino formarán ya parte del imaginario popular del siglo XXI. En algunas de estas vacunas han empleado métodos tradicionales para presentar los antígenos al sistema inmune. Las vacunas de Astrazeneca y J&J emplean adenovirus con proteínas del coronavirus en su cubierta. En otras vacunas que se desarrollan para terminar la COVID-19 ya hemos hablado de que se ha empleado una técnica novedosa, las vacunas de ARN. Como en Moderna y Pfizer. Aunque en teoría este tipo de tecnología estaba en desarrollo desde hace 10 años no ha sido hasta ahora que la han empujado hasta el foco de la acción. Sin embargo, otras vacunas siguen desarrollándose. Otras técnicas de buscar la inmunidad se exploran y pueden ser más lentas en producirse que éstas mencionadas, pero muchas de ellas se preparan ya pensando en variantes o en formas diferentes de asegurar una inmunidad más prolongada, menor coste de refrigeración, mayor vida útil, y un sin fin de cosas que puedan hacer más atractiva a esta nueva vacuna que a las ya “clásicas”.

Una de las más interesantes es la vacuna española producida en el buque insignia de la investigación científica del país, el Centro Nacional de Biotecnología (CNB). La mayor novedad de esta vacuna es que será intranasal, no necesitará inyectarse. Este procedimiento para una vacuna no es del todo novedoso, pero sí entre las vacunas contra el SARS-CoV2. Aunque tenemos asociado las inyecciones a las vacunas existen otros métodos para inmunizar el cuerpo. Por ejemplo, la vacuna contra las fiebres tifoideas puede tomarse en forma de pastillas. De hecho varias vacunas se están desarrollando para la COVID-19 en forma de pastillas, Pfizer o Merk están detrás de algunas de las europeas, pero encontramos también en China y en Israel, donde van más avanzados en los ensayos clínicos para este tipo de vacunas.

Volviendo a la vacuna intranasal, los méritos que tendrá en contrapartida a las tradicionales vacunas inyectables serán 3. En primer lugar, al ser nasal no tendrá asociado ese miedo que una parte de la sociedad tiene a las inyecciones y se espera que tenga menos rechazo. A esto hay que sumar que al ser un virus que afecta las vías respiratorias se espera que la vacuna nasal proteja especialmente las vías de entrada del virus. Por otra parte la carga que manejará es muy superior a las anteriores vacunas, unas 5.000 veces. Además, emplea replicones de ARN del virus que multiplican la carga dentro del organismo garantizando que encuentra a las células inmunes que requiere. Finalmente, se espera que genere una inmunidad esterilizante. Esto quiere decir que no solo te protege como las vacunas actuales. Con ellas el paciente está inmunizado, pero puede contraer la enfermedad aunque los casos graves se ven severamente reducidos y sigue pudiendo transmitir el virus. Por otra parte, la vacuna nasal al cortar la puerta de entra al virus impide que el virus pueda replicarse dentro del cuerpo y por lo tanto nunca llega a tener la carga necesaria para transmitir la enfermedad. Así que las vacunas nasales esperan incluso disminuir la transmisión de la enfermedad.

Estas vacunas nasales y las vacunas en pastillas serán la próxima generación que esperan llegar a más gente. Al ser autoaplicables no requieren personal especializado y poco mantenimiento. Con ellas los días de pandemia puede que estén contados cuando se aplique la vacuna a grandes poblaciones a nivel mundial.

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