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Las restricciones contra el coronavirus que funcionan mejor

Publicado por Ramón Contreras

Las medidas no hospitalarias están jugando un papel clave en el control de la pandemia generada por el coronavirus SARS-CoV-2. Aunque tomadas con diferente dureza en diferentes países parece innegable que funcionan. Sin embargo, la mente científica acostumbrada a comprobar las cosas de forma experimental -cosa que no hay que confundir con ser escéptico- ha llevado a un grupo de investigación a analizar los datos de contagio dependiendo de las diferentes medidas adoptadas por los gobiernos de más de 175 países, casi la totalidad de las naciones reconocidas. De entrada hay que recordar que por un lado las medidas pueden ser muy restrictivas pero que siempre hay una parte de la población que se niega a cumplir las normas establecidas por el gobierno de su propio país, por lo que por muy efectivas que sean estas medidas nunca serán 100% efectivas, razónpor la cual el virus siempre ha seguido dispersándose.

Las primeras medidas adoptadas por la mayoría de países son la cancelación de eventos públicos y las reuniones, el cierre temporal de escuelas y lugares de trabajo. Estas medidas siendo las primeras de todas en ser adoptadas por norma general han mostrado ser las más efectivas según el estudio estadístico llevado a cabo por el equipo luxenburgués de Bertrand Verheyden y que ha sido publicado en la prestigiosa revista científica Nature en enero de 2021.

Según el estudio, el resto de las acciones llevadas a cabo para controlar la expansión del virus están tomadas a posteriori de esta medida por lo que su efectividad por si solas fue casi nula. Nos referimos a restricciones en el transporte público o en movimientos en el interior o al exterior de la propia geografía. Puesto que la mayoría de personas se mueven para ir a trabajar, estas segundas restricciones no tuvieron un efecto significativo, la gente ya no estaba moviéndose. Otros desplazamientos, como ir a comprar comida o a la farmacia o al parque se han tenido en cuenta, pero al ser un porcentaje menor que los desplazamientos por trabajo son desestimables. Esto no quiere decir que estas medidas no sean efectivas, sino que su efectividad es baja teniendo en cuenta que se han tomado las otras medidas de restricción de movimiento antes. No hay que olvidar que el único momento en que se consiguió frenar la expansión de la enfermedad fue cuando se restringió todo movimiento y había que quedarse en casa aislado -el único otro requerimiento que ha demostrado su eficacia-.

Por otra parte, las restricciones a los viajes internacionales adoptadas durante las primeras fases de la pandemia fueron tibias y por lo tanto sus efectos en la expansión del virus casi nulas. Las medidas de este tipo siguieron permitiendo el tránsito humano durante demasiado tiempo en la mayoráia de los territorios, tal vez tomadas con mayor antelación y dureza hubieran funcionado mejor para evitar la propagación. No obstante, en el mundo actual, completamente conectado en el que vivimos, parece poco probable que el movimiento de personas contagiadas pudiera ser evitado durante las primeras fases. Porque recordemos que durante ese periodo casi no conocíamos nada sobre el virus.

Por lo que podemos concluir que las medidas más eficaces son las que evitan el contacto más estrecho. A la larga, quedarse en casa lo más posible, evitar las aglomeraciones y los sitios cerrados es lo que está impidiendo que la pandemia, lejos de pararse, al menos vaya más despacio.

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