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COVID-19: Variante Delta, alarmismo y sensacionalismo

Publicado por Ramón Contreras

Los científicos llevaban tiempo diciéndolo, van a aparecer cepas nuevas y no sabemos cómo serán. Los coronavirus en general son virus que mutan con cierta lentitud, cierta lentitud respecto a otros virus. La cantidad de cepas que están apareciendo y sobretodo que están siendo noticia es elevada. La mayoría de ellas no están del todo estudiadas y ya salen en las portadas de las noticias, que al fin y al cabo buscan el impacto y la noticia y no calmar a la población. Los problemas con las nuevas variantes son dos. En primer lugar si son más letales o contagiosas que las primeras variantes y en segundo lugar si las vacunas funcionarán igual para todas las variantes.

Ambas preguntas solo pueden resolverse con el tiempo y la experimentación más empírica. Sin embargo, se pueden hacer suposiciones. En el primer caso hemos de asumir que aparecerá de todo, la naturaleza no tiene una dirección concreta así que hemos de esperar cepas más virulentas, cepas más contagiosas y otras que no sean ni lo uno ni lo otro. Respecto a la vacuna se ha levantado un gran alarmismo por si diferentes vacunas tenían menos efecto sobre distintas cepas. No obstante, la vacuna siempre será algo efectiva contra las diferentes cepas. La razón de esto es la base científica con la que se han diseñado. La proteína de la espiga, o Spike o SCOVID-19: Las mutacoines de la cepa de la India del coronavirus SARS-CoV-2, es la que emplea el virus para conectarse con el hospedador y descargar su material genético en su interior. Esta proteína es muy poco variable, puesto que grandes alteraciones la harían incompatible con la proteína ACE2, que presentan las células humanas y sirve de entrada. Por lo tanto, como el factor de reconocimiento que muestran las vacunas a nuestro sistema inmune es esta proteína que puede alterarse muy poco si quiere funcionar, es muy improbable que cambie tanto tanto que las vacunas se vuelvan inefectivas. Otra cosa es que pequeñas modificaciones de la proteína hagan que el reconocimiento no sea tan eficaz, pero al elegir ese objetivo los desarrolladores de vacunas se aseguraron de conseguir la mayor protección posible sea lo que sea que mute del virus.

A todo esto la reciente variante delta se prevee que sea la dominante en Europa para finales de verano y causante del 90% de los contagios. En India esta variante ha hecho crecer los contagios enormemente (porque colapsó un sistema hospitalario muy enclenque de por sí). Esta variante cuenta con dos mutaciones una que aumenta la transmisión entre personas del virus y otra que hace que las vacunas la reconozcan menos, porque muta en la proteína de la espícula. Aunque las autoridades dicen que debe seguirse no debe causar alarma. Esta variante puede que sea menos reconocida, pero sigue siendo reconocida por el sistema inmune vacunado. Mucho ojo con como te cuentan la historia. La primera vacuna de AstraZeneca o de Pfizer, que contra la variante alfa tiene un 50% de eficacia, contra la delta tienen alrededor de un 33%. SIN EMBARGO, y aquí es donde tienes que seguir leyendo, con las dos dosis puestas la eficacia de la de Pfizer es del 96% y la de AstraZeneca del 92%, datos muy parecidos a la protección que otorgan contra la variante alfa.

En resumen, la pauta completa de la vacuna (que es lo que recomiendan los investigadores, los desarrolladores, los farmacéuticos y los médicos) protegen igual de la alfa que de la delta. Así que toca preguntarse a que tanto sensacionalismo.

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