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¿Cuánta seguridad hay en laboratorios de análisis biológicos?

Publicado por Ramón Contreras

La seguridad en el laboratorio no es lo que mucha gente piensa cuando ve una película americana. Un laboratorio normal tiene unas medidas de seguridad para la entrada como cualquier otro lugar de trabajo. Cuando hablamos de seguridad en el laboratorio nos referimos a las prácticas que se deben llevar a cabo para que el personal que trabaja en él, ya sea investigando, o de limpieza por ejemplo, no se exponga a agentes nocivos que pueden perjudicar su salud. Uno de los ejemplos más tristes sobre la falta de seguridad a lo largo de la historia es el de Marie Curie. No solo ganó el Nobel dos veces, sino que murió de cáncer, presumiblemente por exponerse sin protección a la radiación que estudiaba. No solo estaba en el laboratorio durante sus horas laborables, que eran infinitas, sino que muchas veces se quedaba a dormir allí dentro. Estas prácticas no solo llevan a la muerte prematura, sino que a la larga pueden poner en riesgo a otras personas.

Aunque el cáncer sea una de las principales causas de muerte, su falta de capacidad de contagio hace que se estudien en laboratorios de baja seguridad

En los laboratorios de biología molecular (ya sean médicos, clínicos, de investigación base, etc.) se debe mantener la seguridad en varios aspectos. Respecto al personal encontramos la seguridad biológica o bioseguridad y la química (que veremos en otro artículo, aquí próximamente).

La bioseguridad es un conjunto de normas, técnicas, prácticas y hábitos que buscan evitar la exposición no intencionada del personal a material biológico peligroso. En este grupo se engloban los patógenos y las toxinas. Los laboratorios que estudian enfermedades infecciosas deben usar unos trajes denominados EPI (equipos de protección individual) para manipular las muestras. Dependiendo del riesgo potencial de cada muestra se pueden catalogar en 4 grados:

1) Nulo o insignificante. Cuando trabajamos con bacterias, hongos, levaduras, plantas o muestras animales que no pueden causarnos ningún trastorno a nosotros y también, que si los llevamos del laboratorio al exterior tampoco afectarán a otras personas o al medio ambiente. Aunque no tengan riesgo, las muestras se han de manipular igualmente con precaución para que ellas no se contaminen. Se han de llevar guantes y, ropa de laboratorio, además se han de seguir unas buenas prácticas de laboratorio para el manejo del material.

2) Riesgo Bajo: Cuando se trabaja con organismos asociados a enfermedades humanas, pero que la transmisión de la enfermedad es moderada como el VIH. Estos laboratorios han de estar separados del resto de edificios (por ejemplo en un hospital) y el laboratorio tiene que tener puertas automáticas. El trabajo con aerosoles se ha de hacer en una cabina con filtros de aire y debe disponer de un sistema de esterilización del material de rechazo.

3) Riesgo moderado: Aquí incluimos el trabajo con agentes que pueden ser letales por inhalación. Aparte de todas las medidas anteriores, el equipo investigador se hace controles médicos periódicos. Además, las instalaciones deben contar con un flujo de aire direccional y filtrado a la salida, así como todo el trabajo debe realizarse en cabinas. Estos laboratorios son los que empiezan a tener seguridad constante en la puerta como en las películas.

4) Riesgo alto: Aquí se trabajará con patógenos muy peligrosos, altamente infecciosos y con gran facilidad de transmisión. Este tipo de laboratorios son los menos frecuentes en el mundo (obviamente) y en ellos el personal sí debe cambiarse de ropa al entrar y ducharse al salir. Todo el material es esterilizado y los usuarios usan trajes de cuerpo entero para estar dentro de las instalaciones.