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La verdad sobre la vacuna rusa y el alcohol, 42 días de abstinencia contra la COVID-19

Publicado por Ramón Contreras

La vacuna contra la COVID-19 creada en Rusia se denomina Sputnik V y no está libre de controversia. Ahora a la falta de transparencia en sus ensayos clínicos y las lagunas evidentes en el estudio que se ha llevado a cabo de su acción hay que sumar un nuevo rizo a su salto al vacío. En un comunicado reciente la vicepresidenta hizo unas declaraciones sobre el alcohol. Comentando la eficacia de la vacuna hizo referencia que se evitase el consumo de alcohol.

En principio ninguna vacuna tiene contraindicaciones con el alcohol. Es cierto que el alcohol es metabolizado en el hígado y que también es el encargado de drenar la sangre donde se encontraría diluida la vacuna. Sin embargo, de todas las vacunas conocidas hasta el momento ninguna ha mostrado que la ingesta de alcohol casual produzca una disminución en la efectividad de la droga.

Evidentemente en el país circumpolar saltaron todas las alarmas. Después todo el mundo se hizo eco de ellas obviamente. Argentina, es uno de los países que preveen comprar cientos de miles de dosis antes de que acabe el año de la vacuna Sputnik V. Sin embargo, mucha gente veía incompatible pasar las fiestas navideñas en la abstinencia que promulgaban los noticiarios que era necesaria mantener durante 42 días tras la primera de las dos dosis de la vacuna rusa.

Independientemente de los posibles efectos secundarios, no estudiados, de la vacuna rusa y basándose en las otras vacunas existentes, no hay por que creer que el alcohol tendría que afectar a la capacidad de la vacuna para prevenir la infección por SARS-CoV-2. Es cierto que la vacuna no es apta para embarazadas o personas con problemas de hígado, como la cirrosis alcohólica. No obstante, lo que quiso decir la vicepresidenta rusa es que la población tenia que intentar moderar el consumo de alcohol. Hay que recordar que Rusia tiene serios problemas de alcoholismo que se agravan en las fiestas. Su llamamiento a la sensatez de la población rápidamente fue tomado como que existía una imposibilidad de tomar alcohol con la vacuna. Este hecho llevó a parte de la población -rusa, argentina y de otros países que van a recibir las primeras dosis de esta vacuna en diciembre- a plantearse no vacunarse. Lo que tendría que haber sido un llamado a la sensatez y a la moderación se convirtió en una excusa más de los detractores para no vacunarse o para poner en peligro a otros ciudadanos.

La vacuna rusa debe ponerse en dos dosis, como la creada en Oxford. A parte de eso empieza a ser efectiva a partir de los 14 días tras la segunda dosis, por lo que hay un tiempo en que se esta vacunado pero no protegido. En ese tiempo hay que extremar las precauciones evitando zonas públicas como son las fiestas de fin de año.

La verdad es que la vacuna rusa se ha saltado algunos controles clínicos antes de su comercialización. En realidad si podría tener contraindicaciones con el alcohol o con cualquier medicamento, solo que no se han estudiado en profundidad antes de lanzar el producto. El alegato de la situación de emergencia a puesto a la vacuna rusa en una posición única para salir al mercado antes que sus competidoras que seguirán los protocolos internacionales sobre seguridad farmacéutica. En este aspecto, es que el oscurantismo sobre las pruebas clínicas de la Sputnik V siga creando más alarmas como la de la abstinencia durante los 42 días de navidad y año nuevo.

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