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Modo de transmisión de los patógenos en los humanos

Publicado por Javier García Calleja

El contagio.

Se entiende por contagio el mecanismo por el que un microorganismo puede llegar a un individuo sano y provocar en él una infección. Por tanto, cuando una enfermedad infecciosa se transmite de un individuo a otro, se denomina enfermedad contagiosa.

Aunque la mayoría de las enfermedades infecciosas son a la vez contagiosas, existen otras que no lo son: por ejemplo, el tétanos es una infección, pero no se contagia, pues se adquiere por contacto de alguna herida con la tierra u otros objetos en los que existe la bacteria o sus esporas. Por tanto, todas las enfermedades contagiosas son infecciosas, pero no todas las enfermedades infecciosas son necesariamente contagiosas.

A veces los animales son reservorios de las enfermedades humanas

A veces los animales son reservorios de las enfermedades humanas

Los ambientes naturales donde se encuentran los agentes patógenos antes de infectar a los humanos reciben en general el nombre de reservorios, y en ellos pueden llevar a cabo parte de su ciclo vital o encontrarse en estado de latencia. La propia población humana es el reservorio más importante de sus enfermedades infecciosas, ya que los individuos infectados eliminan gran cantidad de microbios en sus secreciones mucosas, saliva, orina, heces, sangre, pus, tos, estornudos, etc. Otros reservorios son las poblaciones animales, el agua y el suelo.

El paso de una enfermedad desde el reservorio a los humanos se realiza mediante unas vías de transmisión características de cada patógeno, como pueden ser la vía oral, respiratoria, sexual, etc.

Por otra parte, se pueden considerar dos formas de contagio: directo o indirecto. Se habla de contagio directo si el patógeno pasa de un individuo enfermo a otro sano por contacto entre ambos (roce de la piel, contacto sexual, besos, mordedura o picadura de un animal parasitado, etc.). Por el contrario, el contagio indirecto requiere la existencia de un vehículo que transporte los gérmenes (agua, alimentos, tierra, polvo, insectos intermediarios a través de picadura, etc.) conocido como vector de transmisión.

Dinámica de la infección

Según la forma en que se presenta y se propaga la enfermedad infectocontagiosa, se distingue:

  • Epidemia, cuando una enfermedad infecciosa ataca a un alto número de personas de una determinada zona geográfica. Hoy día se controlan con facilidad en los países desarrollados; sin embargo, hasta el descubrimiento de fármacos eficaces, las epidemias han asolado todos los países.
  • Pandemia, cuando una enfermedad se expande por grandes zonas que pueden abarcar continentes completos. En la Edad Media, la peste diezmaba las poblaciones europeas con relativa frecuencia y la gripe ha causado estragos en la población hasta épocas recientes. La última pandemia puede considerarse la infección por el VIH que produce el SIDA, o más recientemente la Gripe «A».
  • Endemia. Es frecuente que una enfermedad se presente en determinadas zonas por el clima, la falta de higiene o la existencia de animales portadores de los microbios que producen la enfermedad: se trata entonces de una endemia. La malaria o paludismo es endémica de amplias zonas tropicales, tanto en África como en América Central y Asia. Es la primera causa de muerte en muchos países del Tercer Mundo, especialmente entre la población infantil.

Prevención y control de las enfermedades infecciosas

El organismo cuenta, con una serie de defensas naturales contra la infección, constituidas por el sistema inmunitario. Sin embargo, lo mejor es adelantarse a la acción de los microorganismos utilizando una serie de agentes que son nocivos para ellos y pueden lograr su destrucción: los antisépticos.

A la vista de todo lo dicho acerca de los reservorios, las vías de transmisión y los modos de contagio, parece lógico que la forma más general de prevención es la higiene, a lo que se puede añadir el cuidado en evitar conductas de riesgo de contagio, como pueden ser las precauciones en contactos sexuales, el uso de material íntimo o exclusivamente personal (jeringuillas, cuchillas, cepillos de dientes, etc.).

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