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Cordón umbilical

Publicado por Ramón Contreras

El cordón umbilical es un tejido característico de los mamíferos placentarios. Durante el desarrollo embrionario dentro de la madre en este grupo de seres vivos de cordón umbilical establece una relación entre el feto y la placenta. La placenta, de la que puedes leer más aquí (próximamente), es parte del feto y su función es el intercambio de oxígeno y nutrientes con el torrente sanguíneo de la madre. El cordón umbilical, a su vez, es el encargado de llevar la sangre oxigenada y rica en nutrientes de la placenta hasta el feto. Además se encarga de llevar de vuelta a la placenta la sangre desoxigenada, sin nutrientes y con los desechos del metabolismo celular del feto para que sean purificados por la madre.

Corte transversal del cordón umbilical.

Corte transversal del cordón umbilical.

Anatómicamente el cordón umbilical es una estructura muy sencilla. Está formada por dos arterias que se encargan de llevar la sangre del bebé a la placenta y una vena que retorna la sangre al bebé una vez intercambiados los nutrientes y el oxígeno. En ocasiones puede darse la anomalía de que el cordón presente tan solo una vena y una arteria, en esos casos es posible que existan otras patologías asociadas, que han de ser estudiadas. Recubriendo a las arterias y la vena se encuentra la gelatina de Wharton, un tejido conectivo laxo, de consistencia gelatinosa o mucosa, formado por células mesenquimatosas.

En una sección transversal del cordón las arterias y la vena forman un triángulo. Aunque longitudinalmente las tres van girando sobre sí mismas hacia la izquierda, en una media de 10 u 11 veces. El cordón umbilical tiene un tamaño que varía dependiendo del feto. Normalmente su longitud ronda los 55 cm y su diámetro es tan solo de 1 o 2 centímetros. Sin embargo se han descrito cordones de hasta 3 metros. En algunos casos se ha observado la ausencia del cordón, acordia, lo cual es perjudicial para el correcto desarrollo fetal, pues no le deja moverse.

Es el corazón del feto el que impulsará la sangre que va por el cordón umbilical de ida y vuelta. En él encontramos células indiferenciadas, células madre, que se están empleando para tratar leucemia, para donación de médula y otras afecciones, que requieran trasplantes, pues estas células son capaces de dar lugar a casi cualquier tejido y sin la posible incompatibilidad, pues son del mismo individuo.

Si por alguna razón el cordón umbilical es constreñido durante el desarrollo del embrión, éste solo podrá sobrevivir unos 4 minutos. Por este motivo es importante comprobar con una ecografía que el cordón umbilical no presenta ningún nudo.

En el cordón umbilical no hay neuronas que pasen el impulso nervioso, así que es un tejido que no siente dolor, por lo que cuando se cae del recién nacido no le duele. Al nacer el cordón umbilical todavía está unido al recién nacido. Sin embargo, no debe quitarse del todo, el cordón se va secando en las primeras semanas de vida y se cae solo dejando la primera cicatriz del bebé, el ombligo. Al dejar de recibir sangre de la placenta la gelatina de Wharton se seca, colapsando las arterias y la vena, secándose el cordón, que cicatrizará a la altura de la piel del recién nacido y se caerá (como una costra) cuando esté curado.

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