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Tipos de selección natural

Publicado por Victoria González

Un equívoco frecuente es pensar que la selección natural siempre produce evolución. Sin embargo, la selección natural se rige por la eficacia biológica, y esto a veces produce evolución, otras, simplemente fija caracteres, etc.

Existe tres tipos de selección natural: estabilizadora, orientada y disruptiva.
Selección estabilizadora: estabiliza, fija caracteres y frena el proceso evolutivo, es decir, el que produce cambios en los organismos. Se produce cuando, para un determinado rasgo fenotípico, existe una variabilidad genética grande y la mayoría de individuos tienen valores intermedios. Además, la mayor eficacia biológica se da para dichos rasgos intermedios. Por otro lado, existe un pequeño grupo de individuos que presentan valores extremos del fenotipo. Estos tendrán una capacidad baja para transmitir sus genes a la descendencia, es decir, poca eficacia biológica.
Con el transcurso del tiempo, los individuos con valores extremos van desapareciendo. En este caso, la selección natural ha actuado eliminando los fenotipos más alejados del promedio, ha estabilizado caracteres y ha reducido la diversidad genética.

Un ejemplo de selección natural estabilizadora, que fija los caracteres intermedios, se da en los ungulados. Los ciervos macho compiten por las hembras. Se podría pensar que, con el tiempo, sobreviven los ejemplares más grandes y poco a poco los ciervos se harían enormes. Sin embargo, el análisis de las pinturas rupestres muestra que el tamaño del ciervo no ha cambiado mucho en los últimos miles de años. Se ha observado que los ciervos excesivamente grandes son demasiado “ambiciosos” y reúnen harenes de hembras muy numerosos, que a su vez atraen a más competidores. Como resultado, los ciervos más grandes emplean más tiempo en luchar que en aparearse, mientras que los ciervos medianos se cuelan en los harenes y se reproducen. Se ha dado, por tanto, un proceso estabilizador en el tamaño de los ciervos.

Selección orientada: se produce cuando hay un amplio rango de valores para un determinado rasgo fenotípico. Como consecuencia de algún cambio en el ambiente, tan solo los individuos de una zona del rango de valores tienen alta eficacia biológica. Con el tiempo, el resto de fenotipos tiende a desaparecer. En este caso sí ha habido evolución. Para ello, es fundamental que antes haya amplia diversidad genética.

Selección disruptiva: se da cuando los valores de alta eficacia biológica se encuentran en los valores extremos de un rasgo fenotípico, mientras que los valores intermedios tienen baja eficacia. Si esta desciende hasta cero en esta zona intermedia, los genotipos con estos rasgos acabarán desapareciendo, y como resultado final se produce una ruptura en dos poblaciones diferenciadas, que puede llevar incluso a la especiación.

Por ejemplo, los insectos hoja usan su color para camuflarse. Los individuos verdes se camuflan bien en hojas vivas, y los de color pardo en las hojas muertas. Sin embargo, los individuos intermedios, de color amarillos, no se pueden camuflar en ningún sitio y tienen menor eficacia biológica.

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