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Tasa evolutiva, la velocidad de la evolución

Publicado por Ramón Contreras

Cuando hablamos de especies más evolucionadas muchas veces nos referimos a especies que a lo largo de la historia han sufrido más cambios que otras en ese mismo periodo de tiempo. La tasa evolutiva es la velocidad a la que una población adquiere mutaciones que se fijan en ella y las diferencia del resto de su especie. La tasa evolutiva también se puede entender como el tiempo que ha pasado desde la separación de dos especies. En este contexto se llama con frecuencia reloj molecular.

Los lemures de cola roja de Madagascar, gracias a su alta tasa evolutiva, se diferenciaron de los lemures del contienente en una especie nueva.

Los lemures de cola roja de Madagascar, gracias a su alta tasa evolutiva, se diferenciaron de los lemures del contienente en una especie nueva.

A lo largo de los estudios sobre evolución se ha observado que no todos los seres vivos evolucionan a la misma velocidad. Existen zonas pequeñas del planeta que amparan una biodiversidad muy grande, como por ejemplo las islas. La necesidad de sobrevivir a un entorno determinado y la competencia por los recursos son los motores más comunes de la evolución. Una especie sometida a unas condiciones más restringidas tendrá una tasa evolutiva mayor. De esta manera la especie trata de cambiar para aprovechar los recursos a su disposición. Por eso las islas, zonas con recursos limitados, tienden a contener un mayor número de especies.

La replicación del ADN, cada vez que se crea una célula nueva, no es perfecta. Se estima que de media la ADN polimerasa comete un error cada millón de pares de bases. La mayoría de estos errores no tienen ningún efecto y los que son perjudiciales para el individuo normalmente no logran transmitirse a las nuevas generaciones.

Una tasa evolutiva mayor supone más cambios en la secuencia de ADN, es decir más “errores” en la copia del ADN. Sin embargo la tasa evolutiva no es la misma para todos los genes. Existen genes muy conservados, como los ribosomales, que se han mantenido casi inalterados. Con estos genes es con los que se establecen las relaciones filogenéticas entre diferentes grupos taxonómicos.

Los virus, independientemente de si se consideran seres vivos o no, tienen una tasa evolutiva muy superior a los eucariotas. Su alta tasa evolutiva es lo que hace que la gripe sea diferente cada año y que las vacunas contra ella no sean igual de eficaces.

Madagascar es una de las regiones del planeta con mayor biodiversidad, contiene en el 1% de la masa terrestre emergida el 3% de las especies vegetales conocidas. Estudios recientes parecen indicar que tras la separación de la isla del resto del continente africano (hace unos 88 millones de años) la tasa evolutiva de las especies que se encontraban en la isla aumentó considerablemente. En la actualidad parece ser que la tasa evolutiva de las especies que se han mantenido está disminuyendo su velocidad, posiblemente debido a que han llegado a su máximo de adaptación para su entorno.

Existe cierta disputa entre los defensores de la teoría sintética y los neutralistas. Los primeros defienden que la tasa evolutiva varia con el tiempo dependiendo de la presión selectiva de cada gen. Por el contrario los neutralistas creen la tasa evolutiva es constante para un gran lapso temporal. Es posible que muchos genes se mantengan con una tasa evolutiva estable y que solo cambien su tasa evolutiva algunos genes concretos. Cuáles son y porqué cambian es una incógnita que depende de cada especie y su entorno.

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