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Mecanismos de dispersión de los seres vivos

Publicado por Victoria González

La dispersión estudia el movimiento de los individuos de una población – o de parte de ellos-, hacia el exterior del área ocupada originariamente por la población. Este fenómeno es el responsable de la actual distribución de las especies. La ventaja de la dispersión es que permite a los organismos colonizar áreas vacías, sin individuos de la misma especie que puedan competir con ellos. La desventaja es el peligro que supone el colonizar áreas diferentes. Por ejemplo, en las islas alejadas de los continentes, la dispersión suele ser desventajosa: los individuos que intenten salir acabarán en el océano. Allí, muchas especies han perdido la capacidad de dispersión a lo largo del proceso evolutivo: se encuentran insectos sin alas, plantas con semillas pesadas, etc. Y lo mismo sucede en grandes cadenas montañosas.

Las islas son lugares adecuados para el estudio de la dispersión.

Por el contrario, las llamadas especies fugitivas cambian continuamente de zona, debido a que habitan áreas con perturbaciones frecuentes, o bien a tener poca capacidad competitiva.
La vagilidad es la capacidad de dispersión de una especie. Esta dispersión se lleva a cabo por distintos medios:
– Se dispersa el individuo adulto
– Mediante diásporas: estructuras especiales para la dispersión, por ejemplo semillas aladas, esporas, larvas ligeras, etc.

Generalmente las diásporas no tienen capacidad de movimiento propio y recurren a agentes o medios de dispersión:
– Anemocoria: es el transporte por el viento, y probablemente el medio más eficaz para la dispersión que existe. Son diásporas de pequeño tamaño, pero también hay insectos, aves y arañas pequeñas que usan este medio de dispersión.
– Anemohidrocoria: transporte por flotación sobre la superficie del agua pero empujados por el viento. Por ejemplo el hidrozoo Velella, que posee literalmente una vela que le ayuda a propulsarse.
– Hidrocoria: dispersión por el agua. Es muy eficaz debido a las corrientes, que permiten una distribución prácticamente cosmopolita. En animales terrestres a veces se forman las almadías – acúmulos de troncos y hierbas arrastradas, que pueden acabar en el mar- sobre las que viajan reptiles e insectos.
– Zoocoria: dispersión a través de animales grandes con capacidad de movimiento. Este medio es empleado por muchas especies y tiene dos modalidades: ectozoocoria, en la que el transporte externo: las esporas se adhieren a la superficie por ganchos, viajan en las patas de aves limícolas, etc; y endozoocoria: dispersión en el tubo digestivo.

Las islas son lugares muy adecuados para estudiar el fenómeno de dispersión, ya que son territorios homogéneos, delimitados y aislados. Las especies de las islas proceden de masas continentales cercanas y los resultados se pueden extrapolar a otros lugares. En ocasiones, después de una perturbación, se han estudiado los procesos de recolonización de una isla desde cero, lo que permite obtener muchos datos interesantes sobre estos procesos.
Generalmente el número de especies que habita una isla es más pequeño que el que encontramos en territorios de similar tamaño pero situados en los continentes, es decir, en las islas hay menos biodiversidad. Se han dado varias explicaciones:
– Los animales grandes necesitan grandes territorios para sobrevivir. Por ejemplo, un gran felino necesita unos 20 kilómetros cuadrados.
– El número de nichos ecológicos en una isla es menor que en un continente.

El modelo de Mc.Arthur y Wilson de 1967 explica las tasas de inmigración y de extinción en una isla. La tasa de inmigración depende del número de especies que ya estaban. Además, si hay muchas especies, la tasa de extinción será mayor: habrá más nichos ecológicos ocupados y las poblaciones serán más pequeñas, por lo que es más fácil que desaparezcan. Cuando la tasa de inmigración es igual a la de extinción se llega a un equilibrio dinámico: llegan nuevas especies y otras se extinguen en la misma proporción.

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