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Historia genética de la sandía

Publicado por Ramón Contreras

La sandía es una de las frutas del verano, su sabor dulce y su pulpa acuosa hacen las delicias del bañista y del playero. Es sin duda una de las frutas más consumida en los meses de verano. Pero, ¿de dónde viene? ¿Cuál es su origen genético? La verdad es que no hay estudios tan profundos como de otras frutas como los cítricos o las manzanas (próximamente), pero el estudio de la historia nos permite revelar algunas incógnitas sobre su origen. El consenso actual marca su origen genético en África, pero el continente es realmente grande. Hay pocos estudios genéticos que hayan investigado en profundidad cuál de las especies africanas es el ancestro de todas las variedades de sandía moderna (Citrullus lanatus var. lanatus).

Todas las sandías modernas son la misma especie genéticamente hablando

Entre los posibles candidatos encontramos las 3 especies conocidas del género. Podría descender de Citrullus colocynthis (coloquíntida) una planta adaptada al desierto del norte de África y que contiene gran cantidad de agua en su interior para que las semillas puedan germinar cuando se rompa el fruto. C. ecirrhosus, propia del desierto de Namibia y con características muy similares. O bien, la propia C. lanatus puesto que cuenta con dos subespecies que tienen poblaciones silvestres (C. lanatus var. lanatus y C. lanatus var. citroides).

Tiene mucho sentido que las diferentes variedades o subespecies (dependiendo del autor) estén emparentadas genéticamente. El estudio del ADN de los cloroplastos se utiliza para establecer relaciones de parentesco estrechas, porque es un ADN que varía muy poco con el tiempo. En el caso de las variedades de sandía, no hay diferencias genéticas entre las subespecies citroides y lanatus. Aunque su morfología es muy diferente (tamaño, color e incluso sabor) genéticamente son muy parecidas (digamos que indistinguibles). El estudio genético del ADN del núcleo (que varía más que el ADN de cloroplastos) mostró que la variedad citroides dio lugar a la variedad egusii y que esta variedad sería a partir de la que se desarrolló la sandía moderna.

Una vez desentrañada la familia cercana se pasó a buscar la relación entre la sandía y sus dos parientes más cercanos C. colocynthis y C. ecirrhosus. Larga historia de estudios genéticos contada brevemente, C. ecirrhosus está más relacionada genéticamente con la sandía domesticada y con su contraparte silvestre que C. colocynthis, aunque está suficientemente lejos para no ser su antecesor directo.

Las variedades modernas se caracterizan por su sabor dulce y su color rojo, ninguno de estos rasgos presentes en las variedades silvestres. El estudio del genoma ha revelado una feliz coincidencia, ambos genes se encuentran muy cercanos en el mismo cromosoma. De tal manera que una pequeña mutación en cada uno de ellos permitió los frutos rojos y dulces que conocemos.

En cuanto a las variedades actuales de sandía todo parece indicar que se extendieron desde África a partir de cultivos que ya eran dulces y rojos principalmente y que las variedades generadas en diferentes puntos del mediterráneo primero y luego del resto del mundo se han ido separando y encontrando para dar lugar a todavía más variedades. Todas las sandias actuales no son más que el fruto de la combinación de variedades modernas, lo que deja un gran reservorio genético en las poblaciones silvestres que puede ser aprovechado para mejorar la planta.