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Historia genética de la manzana, su evolución en la ruta de la seda

Publicado por Ramón Contreras

La domesticación de la fruta es un tema apasionante al que en Laguia2000 hemos dedicado ya algunos artículos como el de los cítricos. Hoy traemos la domesticación a nivel genético de una de las frutas más extendidas por el planeta debido a su capacidad de adaptarse a climas fríos, las manzanas. Aunque esta fruta pueda ser un poco insulsa, su poder de conservación durante largos periodos ha hecho que sea muy apreciada y existen alrededor de 7.500 variedades reconocidas y casi unas 25 especies silvestres o asilvestradas distribuidas por toda Asia, Europa e incluso América.

La manzana es originaria del vergel del mundo, Kazajistán, sito en Asia central. Los primeros pobladores empezaron a seleccionar los frutos de mayor tamaño para plantar sus propios huertos. La famosa ruta de la seda y la expansión romana fue lo que llevó a las manzanas por todo el continente y lo que originó las primeras variedades. Estas variedades luego se mezclarían y remezclarían unas con otras para generar a su vez nuevas variedades hasta la actualidad.

La manzana es un gran fruto que se emplea ampliamente en repostería por todo el mundo.

El estudio del ADN del manzano común (Malus domestica) nos enseña que proviene de la hibridación de 3 de las especies naturales que se dieron a lo largo de la ruta de la seda, M. sylvestris, M. orientalis y M. sieversii. Sin embargo, la famosa ruta recorre todo el continente y nos enseña una cosa muy curiosa. Hubo dos líneas evolutivas primigenias, una la que seguía la ruta hacia el este y otra hacia el oeste.

En la actualidad se considera a Malus sieversii la especie originaria, que todavía se encuentra en la montaña de Tian Shan. No obstante, fue la variedad agria que viajó a Europa, Malus sylvestris, la que se convirtió en la base genética de las variedades comerciales actuales. Durante generaciones se cruzó con las semillas que venían del este, principalmente M. sieversii y en menor medida M. orientalis, una variedad originaria del cercano oriente.

Pero esto es su camino hacia el oeste y Europa. Hacia el este, Mongolia y China, la manzana tomó otra deriva genética diferente. En la actualidad las variedades locales son blandas y dulces, aunque poco a poco pierden su posición frente a una manzana que se puede transportar mejor y es más grande, aunque no sea tan dulce.

Como todas las frutas domesticadas, uno de los rasgos importantes a la hora de seleccionar a los reproductores es que generen frutas más grandes. En el caso de las manzanas M. sieversii posee frutos de gran tamaño, incluso antes de haber sido seleccionada. Para los investigadores que se dedican a la mejora de las manzanas, esto es una gran noticia, puesto que deja todavía mucho margen de maniobra para seguir aumentando el tamaño de las manzanas. El único inconveniente es que las manzanas no pueden autopolinizarse y su mejora lleva grandes cantidades de tiempo. Es posible que la ingeniería genética y el mayor conocimiento del genoma y la evolución de la manzana nos ayude a tener frutos más grandes y gustosos, tal vez tan grandes como una sandía, dentro de poco en el lineal de nuestro supermercado.