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Cetáceos: Curiosidades de la filogénia y sus antepasados evolutivos

Publicado por Ramón Contreras

Los cetáceos son uno de esos grupos de animales que han fascinado siempre a la humanidad. Envueltos en controversias de todo tipo, los peces que no peces han merecido siempre una especial atención dentro del mundo subacuático. Estos grandes mamíferos tienen la forma ahusada, similar a un pez, pero como reminiscencia de su evolución nadan moviendo la cola arriba y abajo, en el movimiento que permite la columna de un mamífero, y no de lado a lado, como lo hacen los peces.

Estos animales están plagados de curiosidades de este tipo, de hecho, ya el mismo nombre cetáceo significa monstruo marino, como llamaban a las ballenas en el nombre griego original que les dio Aristóteles. En la actualidad ya no se les considera monstruos ni animales mitológicos, todo lo contrario se ha visto que forman parte del mismo orden taxonómico que los ungulados, desde jirafas, bisontes o cerdos. Son genéticamente más parecidos a estos animales que a los tiburones y peces con los que comparte su medio natural. Incluso más que con las focas, el otro gran grupo de mamíferos que decidieron volver al mar. Estos últimos son más parecidos a un león que a una ballena, genéticamente hablando claro.

Como ya hemos introducido, los cetáceos son un grupo dentro del Orden Artiodactyla. Aunque no somos propensos a hablar de taxones intermedios desde Laguia2000, en este caso ayuda saber que dentro de los artiodáctilos forman el supraorden Whippomorpha, que comparten con los hipopótamos, otros de los grandes animales de vida estrechamente realcionada con el agua. Sin embargo, por sus características morfológicas únicas se les separa de estos y se les agrupa en el infraorden Cetacea. A su vez este grupo se divide en los odontocetos, los que tienen dientes y los misticetos, los que filtran su comida a través de barbas. Los misticetos (misticeti) están formados por 15 especies distribuidas en 4 familias de ballenas, yubartas y rorcuales. Los odontocetos (odontoceti) están formados por 7-8 familias, dependiendo del autor, con alrededor de 75 especies, distribuidas mayoritariamente en dos géneros, delphinidae, con horcas y delfines y Ziphiidae, los zifios, zífidos o zifíidos, con 37 y 21 especies respectivamente. Aunque también dentro de este grupo se incluyen especies tan emblemáticas como las marsopas, los cachalotes, las belugas y los narvales.

Aparte de estos dos grupos de especies vivas encontramos un grupo extenso de cetáceos extintos. Antecesores de los actuales, pero con unas características propias y definitorias que les dan un lugar propio. Este grupo denominado Archaeoceti, los cetáceos arcaicos Este gruop incluye mamíferos marinos con características similares a los cetáceos, pero en algunos de sus fósiles, puesto que así es como los hemos conocido, se pueden ver claramente las patas que todavía no habían desaparecido. Es más, dentro de este antiguo grupo se incluyen seres completamente terrestres y con pelo, como es el caso del Pakicetus, que vivió durante el Eoceno (hace unos 53-40 millones de años) en lo que es hoy Pakistán. Este grupo muy bien estudiado y del que se conservan bastantes restos, nos ha revelado la increíble transformación evolutiva que han llevado a cabo los cetáceos. Desde cuadrúpedos terrestres, hasta ancestros completamente acuáticos, pasando por diferentes estadios de evolución con características que se atribuyen a cuadrúpedos semiacuáticos, y algunos con aspecto de foca. Si juntamos estos ancestros con su pariente más cercano, los hipopótamos, podemos ver como la evolución de todo el grupo ha ido dejando especies adaptadas progresivamente a sus ambientes cambiantes.