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Los gatos callejeros ponen en peligro los ecosistemas urbanos

Publicado por Ramón Contreras

La ficción nos tiene acostumbrados a perros y gatos callejeros corriendo para salvarse y detrás un malvado humano con una red para llevarlo a una perrera. En realidad, y tal y como muestran los estudios científicos la presencia de gatos abandonados no solo es dañina en las zonas rurales donde matan todo bicho viviente que se encuentren, en las ciudades también lo hacen con el agravante que muchos humanos incentivan la formación de colonias de felinos o canes callejeros dándoles comida y agua.

Lo cierto es que estos depredadores son muy perjudiciales para el ecosistema, ya sea el rural o el urbano. A fin de cuentas, son animales introducidos. Como todo animal que se introduce en un ecosistema altera el equilibrio. Para que entendamos el símil son como los mapaches, que son invasores allá donde los introducen de forma artificial, o los ciervos y las cabras asalvajadas. Todos estos animales atacan a las plantas o a los animales de formas en las que la evolución no las ha preparado para defenderse y crea un problema y pone en riesgo la biodiversidad del ecosistema.

En el caso de los gatos callejeros en el entorno urbano un estudio reciente llevado a cabo con las colonias de felinos de la capital de España (Madrid) ha demostrado que alrededor de las más de 1.000 colonias de felinos documentadas las aves se posan un 33% más arriba que en zonas donde no hay peligro de depredación por gatos. Son muchos los pájaros afectados por esto, desde petirrojos y herrerillos hasta aves más grandes como mirlos o tordos. Este estudio demuestra que la presencia de estos depredadores introducidos introduce un estrés adicional en el ecosistema. Si los pájaros nombrados, que son granívoros, frugívoros, o incluso insectívoros, no pueden bajar al suelo por miedo a que se los coman no se alimentarán adecuadamente y a la larga eso va en detrimento de la población de la región.

El mismo estudio vio que las aves se alejaban o salían volando cuando un humano se acercaba un 10% antes (en distancia) de lo que lo hacen poblaciones de aves en zonas libres de gatos. El estudio contó con unas 35 especies y más de 600 mediciones para llevar a cabo su análisis. Estos datos se interpretaron como que el ave ha aprendido a alejarse de posibles depredadores antes de que se acerquen. Posiblemente a la distancia de un buen salto de un gato.

Una depredación de felinos puede ser tolerable en un ecosistema sano, la diferencia principal o el problema principal del ecosistema urbano y las colonias de gatos es que muchas veces, todas, estas colonias son alimentadas por humanos. Eso permite que la colonia crezca mucho más allá de lo naturalmente posible, generando un área, el territorio de la colonia, con una densidad de depredadores mucho mayor de lo normal y por consiguiente una zona de peligro extremo para las aves. Estudios como este son los que demuestras que la interferencia humana perjudicial va mucho más allá de la tala de árboles o las plantaciones extensivas. El control de las especies asilvestradas nos permitirá salvar nuestros ecosistemas. Porque el humano que intenta eliminar a los depredadores introducidos no siempre es el malvado.