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Inteligencia, lenguaje y bienestar animal en los cerdos

Publicado por Ramón Contreras

Cualquiera que esté en contacto con animales sabrá que estos poseen inteligencia. A lo mejor no pueden debatir sobre Séneca o Aristóteles, pero sus acciones van más allá del puro instinto de superviviencia inmediato. Los cuervos, son nuestros animales inteligentes favoritos aquí en Laguia2000, pero disfrutamos mucho aprendiendo sobre todos esos animales que demuestran sus capacidades. En esta ocasión vamos a hablar de los cerdos. Junto con elefantes y delfines los cerdos se encuentran entre los animales más inteligentes, aunque dependiendo de los estudios se considera que los cerdos adultos desarrollan una inteligencia cercana a la de un niño de tres años. Ojo, esto no quiere decir que sientan o que vean la vida como un niño de tres años. Esto no va de humanizar a los animales, sino de que tienen la capacidad mental para resolver problemas y enfrentar situaciones nuevas propia de un niño de tres años. Por ejemplo son capaces de reconocerse frente a un espejo, cosa que un bebé humano tarda cierto tiempo en entender y algunos animales tardan bastante en asimilar. Un cerdo puede ser entrenado como un perro para seguir órdenes y algunos investigadores aseguran que el cerdo aprende más deprisa y más cantidad de órdenes que no los canes.

Uno de los criterios de la inteligencia es el habla. Todas las especies son capaces de comunicarse con miembros de su especie y incluso otras especies. Por eso no es de extrañar que sean capaces de un lenguaje rudimentario. En un estudio reciente llevado a cabo en la universidad de Dinamarca han realizado más de siete mil grabaciones de gruñidos y sonidos de cerdos tanto en condiciones de laboratorio como frente a estímulos reales. Después se le han dado a un algoritmo (una inteligencia artificial muy sencilla) para que los catalogase. El estudio a revelado que los cerdos expresan de forma verbal sentimientos de felicidad y de estrés o miedo.

Cuando una cerda amamantaba a sus crías, cuando un lechón encontraba a su madre o cuando corría por placer los cerdos emiten gruñidos cortos y de baja frecuencia (graves) que el algoritmo a clasificado como sonidos de felicidad. Por el contrario cuando se le exponía al cerdo a situaciones de estrés como peleas entre miembros de la piara, aislamiento o estar encerrados provocaba gruñidos más agudos y prolongados, como lamentos.

Así, el estudio se realizó a dos bandas. Por un lado se sometió a los cerdos a estímulos de ambos tipos (que en realidad ya sabíamos que unos iban a causar felicidad y otros estrés) y se recogió el tipo de gruñidos que hacían para decodificar el lenguaje con el que se comunicaban. Por otro lado se dieron estos gruñidos a un algoritmo que fue capaz de colocar correctamente en uno u otro grupo el 92% de ellos. Los investigadores esperan con este estudio aprender más sobre el bienestar animal y permitir con una simple grabación de audio de una granja o ganadería porcina averiguar el estado de ánimo de los animales que se crían allí.