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Conservación de ballenas en el hemisferio sur

Publicado por Marlene

Comprender la respuesta de las especies a la explotación pasada es crucial para cuantificar las líneas de base para los objetivos de recuperación y garantizar una gestión eficaz de los recursos naturales. Durante el siglo XX, la sobreexplotación por parte de la industria ballenera provocó graves disminuciones en muchas poblaciones de ballenas grandes en todo el hemisferio sur antes de que fueran protegidas en los años sesenta, setenta y ochenta. Todavía hay incertidumbres considerables tanto en nuestra comprensión de cómo este agotamiento masivo afectó a las poblaciones de ballenas, como en nuestras predicciones de su futura recuperación bajo los niveles de protección actuales. Aunque cuentan con protección internacional, aún se producen pequeñas capturas de algunas ballenas del programa «científico» de caza de ballenas de Japón, caza comercial de Noruega e Islandia, y captura de subsistencia en algunas regiones del Ártico y el Caribe. Necesitamos entender cómo la explotación pasada ha afectado la dinámica y el estado de la población para estimar de manera confiable el estado actual de las ballenas barbadas en el hemisferio sur, predecir su recuperación y diseñar estrategias de manejo efectivas que aseguren su persistencia en el futuro.

El manejo y la conservación efectivas de las especies y los recursos marinos no solo dependen del manejo de la explotación en curso, sino que también requieren un enfoque de «todo el sistema» que reconozca las interacciones tróficas entre las especies dentro de estos ecosistemas. En el hemisferio sur, las ballenas barbadas dependen principalmente del kril (Euphausia superba), una especie clave de la cadena alimenticia del Océano Austral como su principal fuente de alimento. La disponibilidad de kril está estrechamente vinculada a la productividad primaria que determina la distribución y la fenología de muchos depredadores marinos. La alta productividad y la biomasa de kril durante el verano impulsan las migraciones anuales de las ballenas del sur entre las zonas de alimentación de verano en la Antártida cuando el kril es abundante, y las áreas de reproducción en los trópicos durante el invierno austral, menos productivo. Aunque se espera que el cambio climático impulse una mayor productividad futura en el Océano Austral, existe una incertidumbre considerable en nuestra comprensión de la respuesta de las ballenas a estos cambios. Las respuestas de las ballenas grises (Eschrichtius robustus) a los cambios climáticos en el medio marino se han mostrado en el hemisferio norte, pero aún no hay estudios que vinculen explícitamente la dinámica de la población de ballenas a los procesos físicos en el hemisferio sur. Sin esta comprensión, puede ser imposible desentrañar los efectos de los cambios en los niveles de productividad y explotación en los cambios en el número de presas y depredadores, lo que confunde el manejo efectivo de estos sistemas.

Los modelos cuantitativos de ecosistemas multiespecíficos son útiles para predecir los efectos de las interacciones ecológicas complejas entre especies y procesos, como entre la productividad primaria, el kril y las ballenas en poblaciones sobreexplotadas. Sin embargo, aún existen pocos enfoques para una toma de decisiones efectiva a grandes escalas espaciales y temporales que contengan la amplitud y profundidad necesarias para capturar completamente los procesos ecológicos clave que podrían dar lugar a efectos ecológicos indirectos de las presiones cambiantes en las ballenas y el kril.

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