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Cómo los transgénicos ayudarán a la humanidad contra la sequía y el cambio climático, evento HB4

Publicado por Ramón Contreras

El desierto es un ecosistema inhabitable, las temperaturas extremas y la baja pluviosidad son sus dos características básicas y son también las que impiden que la vida se desarrolle en ellos como en otras partes. Una cosa curiosa de la definición de desierto es que aunque pensamos en las dunas de arena que nos evocan las películas, hay desiertos sin arena, completos pedregales o incluso antiguos mares que se han secado y son desiertos de sal. Tanto es así, que existen desiertos de hielo, las temperaturas de un desierto son extremas, pero no necesariamente altas, pueden ser extremadamente bajas. Estos desiertos son ecosistemas que salvo lo que marca el mercurio cumplen con todos los requisitos, al ser tan fríos ella gua está congelada en ellos y tampoco es accesible para los seres vivos. Como ves, estos desiertos son de facto lo mismo que los desiertos calurosos, no hay agua, solo hay hielo.

Otra de las características fundamentales de los ecosistemas desérticos es que los seres vivos que logran habitarlos están extremadamente adaptados a ellos. Son pocos los vegetales que se pueden adaptar a los desiertos, y los animales otro tanto, lo han hecho en millones de años de evolución. Ahora que la desertización está aumentando por todo el mundo, estos seres son de especial interés para conseguir adaptar en poco tiempo las pocas especies de las que depende la vida humana a un planeta con cada vez menos disponibilidad de agua y con temperaturas más extremas.

Muchas líneas de investigación estudian cómo se han adaptado las plantas a la sequía. Gracias a ello, las primeras plantas transgénicas se están probando en los países afectados por la desertización en las franjas comprendidas entre los trópicos. La alimentación de la especie humana depende principalmente de 2 o 3 cultivos estratégicos, arroz, soja y trigo. Por lo que hacer que estas plantas puedan seguir produciendo tanto como hasta ahora debe ser una prioridad para la supervivencia de la humanidad.

Australia, uno de los países más áridos del mundo y con más restricciones al tráfico biológico, ha aprobado este mayo de 2022 la producción a nivel nacional del primer trigo transgénico resistente a la sequía. Con esto se une a la nueva dirección de los transgénicos, que más que intentar aumentar la producción haciendo a las plantas resistentes a patógenos, como el famoso evento transgénico Bt. También pocos días antes, China aprobaba el uso de la soja transgénica creada por una empresa argentina para reducir la cantidad de agua que necesita su cultivo. Ambos casos el gen utilizado para modificar a estas plantas es el HB4, un gen de girasol que le permite resistir a la sequía. Además, este gen controla la maduración por etileno, por lo que podría ser utilizado también para evitar desperdicios por fruta sobremadurada. Según la página web de los creadores, “generación HB4”, el descubrimiento fue realizado por investigadores del CONICET, el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina. Su éxito puede cambiar el mundo y que se encuentra en 30 patentes y como comentábamos son ya varios países que la han aprobado en su territorio. Es posible que los países más afectados por la desertización sean los primeros en adoptarlo para su cultivo, pero sin duda el mundo entero tendrá que permitir su comercialización para evitar la hambruna que el cambio climático puede causar.

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