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Drago milenario

Publicado por Ramón Contreras

En la isla de Tenerife, España, se encuentra uno de los árboles más famosos y longevos del mundo. Hablamos del Drago de Icod de los Vinos, su edad se cree que ronda entre los 800 y mil años en las estimaciones más fiables. Este enorme árbol en realidad no es un árbol como tal, pues pertenece al taxón de las monocotiledóneas, aunque bien es verdad que tiene el porte de un árbol y su tronco es leñoso, tanto que tal vez a base de sobrevivir tanto tiempo se ha ganado con derecho propio el título. Aun así no entra, ni de lejos, en el top 10 de los árboles más longevos del mundo.

El árbol que se estima que es el ser vivo más longevo del mundo es un pino llamado Matusalén, se encuentra en California y cuenta con una edad que ronda los 4.500 años, más o menos por el final de la prehistoria Mesoamericana y la domesticación del algodón en Perú. En cuanto a la clasificación por edades en España el Drago de Tenerife, no es el árbol más viejo de España, otros árboles sobrepasan con soltura los 1.500 y los 2.000 años, habiendo incluso un par de bosques enteros con miembros con edades mayores de los mil años con seguridad, en la Sierra de Cazorla o en Requejo de Sanabria, habiendo en este último lugar un bosque de tejos y castaños que rondan esa edad. En la Comunidad de Valencia se hayan más de 4.000 olivos milenarios, que todavía se siguen explotando para producir aceite, a precios exorbitados.

Siguiendo con el drago de Icod tiene unos 18 metros de altura y un perímetro aproximado de 20 m. Gracias a él, o más bien a su alrededor se ha creado en el año 2.000 el Parque del entorno del Drago de Icod en el cual se protegen una gran cantidad de especies endémicas de la isla. En una extensión de unas 3 hectáreas.

Además, este drago milenario es de gran importancia cultural y simbólica para los habitantes de la isla. Es considerado un símbolo de poder y resistencia, y se cree que ha sido testigo de numerosos eventos históricos y cambios en el paisaje de la isla. En la cultura popular, se le atribuyen diversas leyendas y mitos, lo que añade un aura de misterio y fascinación a su ya impresionante presencia.

En el interior del árbol hay un hueco de 6 metros al cual se puede acceder mediante una puerta. Para evitar la aparición de hongos debido a la humedad del interior se colocó a finales del siglo XX un ventilador que renueva el aire de la cavidad.

El Drago de Icod pertenece a la especie Dracaena draco, una especie vulnerable según la UICN y taxonómicamente es del Orden de los Asparagales. Estas plantas típicas de la Macaronesia son frecuentes en las Islas Canarias y sobre todo en Marruecos. Estos árboles son de crecimiento muy lento, tal que un metro cada 10 años. Su tallo es liso y no tiene anillos en su interior (puesto que es una monocotiledónea), por lo que su edad se calcula en base al número de sus ramificaciones, puesto que se van dividiendo tras la primera floración cada 15 años aproximadamente, el Drago de Icod cuenta con más de 300 ramas. Su copa es muy densa y recta con largas hojas gruesas y coriáceas. Se encuentran entre los 100 y los 600 metros de altura en el bosque termófilo subtropical. En la actualidad se emplean ejemplares jóvenes para jardines y parques de las Islas Canarias.

Además, el Drago de Icod es una fuente de sustento para diversas especies de aves y pequeños mamíferos, que encuentran refugio en sus ramas y se alimentan de sus frutos y flores. También es una fuente de inspiración para artistas y escritores, que han plasmado su majestuosidad en diversas obras de arte y literatura. Sin duda, el Drago de Icod es mucho más que un simple árbol: es un testigo viviente de la historia, un símbolo de resistencia y un emblema de la rica biodiversidad de las Islas Canarias.