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Agricultura y Revolución verde

Publicado por Ramón Contreras

Desde el inicio de la domesticación de animales y vegetales por el ser humano éste ha seleccionado los caracteres que más le convenían. Los cambios producidos en la agricultura desde sus comienzos hasta el siglo XX fueron en gran medida producidos por las mejoras de las técnicas agrícolas, tales como el regadío, el barbecho y finalmente la aparición de maquinaria. Pero además de estas mejoras y de forma paralela, se fueron seleccionando variedades o especies vegetales cuyas propiedades se ajustaban a la demanda humana, en cantidad, calidad, época de recogida, etc. Finalmente a principios del siglo XX la agricultura había llegado a una meseta de crecimiento. Puedes leer más sobre la relación entre agricultura y mejora genética en nuestro artículo aquí (próximamente).

El maiz fue una de las prieras especies con las que se llevó a cabo las nuevas ideas revolucionarias

El maiz fue una de las prieras especies con las que se llevó a cabo las nuevas ideas revolucionarias

En los años comprendidos entre 1940 y 1970 ocurrió lo que más tarde se conocería como la revolución verde. Las bases de este cambio fueron la adopción del monocultivo en grandes extensiones de terreno, la adición a estos cultivos de abonos artificiales, plaguicidas y grandes cantidades de agua. Con estos cambios, que en la actualidad forman parte de las técnicas agrícolas comunes se quintuplicó la productividad de los cultivos, lo que permitió abaratar el precio de los vegetales. A estas técnicas nuevas de cultivo se sumaban las nuevas especies de maíz, trigo o arroz que se habían mejorado genéticamente mediante cruces selectivos de diferentes variedades. El impulsor de esta revolución, el agrónomo estadounidense Norman Borlaug, esperaba poder erradicar el hambre y la malnutrición. El resultado fue que el aumento de la población humana mundial. Aun así países como India o indonesia dejaron de padecer las hambrunas periódicas que sufrían debido a la carestía de alimentos.

Los primeros ensayos con estas nuevas técnicas de cultivo se llevaron a cabo en Méjico, concretamente Sonora. Allí Borlaug, con financiación de la empresa Rockefeller fundó el centro de mejora internacional del trigo y el maíz, con el objetivo de desarrollar cultivos que se adaptasen mejor a las técnicas que proponía. 30 años más tarde durante una hambruna en India estas técnicas se extendieron al país asiático cultivando trigo y muy buenos resultados. Más tarde ese mismo país empezó a cultivar arroz con las modernas técnicas americanas doblando la producción por hectárea.

Pero no todo fue positivo con la revolución verde. El almacenaje convencional de alimentos no estaba preparado para contener la enorme cantidad de productos y aparecieron problemas de plagas. Por otra parte el uso de variedades concretas para estos nuevos cultivos los dejaba expuestos al ataque de plagas, insectos, virus, bacterias o nematodos contra los que las variedades tradicionales eran más resistentes, para contrarrestar esto se empezaron a usar una cantidad todavía mayor de plaguicidas. El uso de abonos químicos y el cultivo intensivo al que se sometían los suelos consumían los nutrientes velozmente, por lo que esos terrenos solo podían trabajarse con adición de abonos.

En la actualidad se ha establecido un equilibrio entre los abonos químicos y plaguicidas y la utilización de variedades autóctonas, mejoradas como las de la revolución verde, abonos menos agresivos y plaguicidas no generalistas en muchos países. Mientras que en otros, principalmente aquellos con una gran demanda de alimentos, sin estas medidas agrícolas la población se sumiría en periodos de hambruna.

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