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Agricultura y mejora genética moderna

Publicado por Ramón Contreras

La agricultura desde el principio de los tiempos ha mejorado genéticamente las plantas de interés humano, aunque con procesos lentos y azarosos. Puedes leer más sobre ello en nuestro artículo aquí . A parte de esto, en el último tercio del siglo XX ocurrió la conocida revolución verde. Esta revolución aumento enormemente la producción agrícola gracias a la aplicación de los conocimientos adquiridos en fisiología vegetal y biología molecular a las técnicas de cultivo. Puedes leer más de ella en el artículo que le dedicamos a la Revolución verde aquí (próximamente). En la actualidad, si no fuera por la mejora y selección que existe de los vegetales desaparecería alrededor del 90% de la especie humana por falta de alimentos (unos 6.300 millones de personas).

Conocer los genes que intervienen en la resistencia a la sequía es fundamental para desarrollar cultivos que puedan crecer en esas condiciones

Conocer los genes que intervienen en la resistencia a la sequía es fundamental para desarrollar cultivos que puedan crecer en esas condiciones

Mediante las técnicas tradicionales de cruzamiento y selección de especies o variedades se ha logrado que las variedades de interés humano produzcan más frutos, de mayor tamaño y durante más tiempo. También y a causa de las técnicas modernas de recolección se buscan variedades que permitan el transporte y la distribución de la fruta sin que se estropee. Es decir, frutas de maduración tardía fuera de la planta.

Sin embargo la mejora genética moderna se encuentra ante retos nuevos que han surgido a raíz de la necesidad constante de la humanidad de una cantidad cada vez mayor de alimentos. El suelo cultivable es un recurso limitado y la nueva mejora genética trata en muchas ocasiones de conseguir que especies se adapten a terrenos en los que tradicionalmente no crecen. Esto puede ser debido por el pH del suelo, la falta de nutrientes, o tanto la sequía como la inundación del suelo. Además y gracias al conocimiento de los procesos patógenos vegetales y de los mecanismos vegetales de defensa se llevan a cabo mejoras genéticas con el objetivo de crear especies resistentes a enfermedades. El 25% de las cosechas mundiales se pierde a causa de algún tipo de plaga, hongo, insecto, virus o nematodo.

Las técnicas actuales permiten “teóricamente” coger un gen de interés de un ser vivo (no solo de plantas, sino que también se pueden introducir genes de bacterias, por ejemplo) e introducirlo en una especie vegetal donde se espera que mejore su rendimiento. En la actualidad la mejora genética es capaz de conseguir que una planta pueda crecer en suelos salados o semidesérticos. Esto se puede llevar a cabo por mejora tradicional mediante la mejora de los propios genes a partir del cruce de diferentes variedades de la misma especie o cruzando con especies diferentes tolerantes a las condiciones deseadas. O por técnicas modernas que necesitan conocer los genes que codifican para proteínas implicadas en el proceso de intercambio salino con el medio. Una vez descritos estos genes en una planta resistente puede intentar clonarse este gen en el genoma de una planta a la que quiera conferirse esta resistencia. En ocasiones puede simplemente mejorarse el gen endógeno mediante mutagénesis dirigida.

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