Biología

Sistema biótico

Publicado por Pablo Morales

El ser vivo como sistema

Al observar un animal cualquiera podremos ver una serie de componentes relacionados entre sí de modo que en conjunto constituyen el ser de qué trata. Forman un sistema. Lo mismo podemos afirmar de una planta. Consta de diversos elementos con funciones características pero independientes. Una planta también es un sistema.

Los seres vivos, a su vez, comprenden un gran número de sistemas parciales (subsistemas) relacionados. Son tantos estos subsistemas que difícilmente podremos tener un conocimiento total de ellos.

Animales y plantas reciben el nombre de organismos porque constan de partidos u órganos bien estructurados. Son los subsistemas o sistemas parciales de estos seres vivos.

Los seres vivos son los sistemas más complicados que existen.

Sistema biótico: abierto, dinámico y heterogéneo

Abierto

Imaginemos un ser vivo cualquiera. Constantemente está intercambiando con el exterior materia, energía e información. Un herbívoro toma la hierba, el agua y los gases de su entorno. No puede subsistir estando solo, aislado. Es pues un sistema abierto como lo son todos los sistemas bióticos.

El entorno donde este ser vivo realiza los intercambios citados, recibe el nombre de medio ambiente o simplemente medio. Cuando consideramos el medio de un ser vivo, hay que incluir a los otros seres vivos que lo forman.

Así los vegetales que proporcionan materia y energía a una vaca estarán incluidos en el medio en donde el animal habita.

Pero si hacemos el estudio a partir del vegetal, veremos que también la vaca pertenece al medio, dado que, de una parte, materia y energía y de otra proporcionan con sus excrementos el abono que la planta necesita.

Dinámico

Los sistemas abiertos permiten a los seres vivos realizar los trabajos que le son propios con una renovación de materia muy considerable, aunque imperceptible a veces.

Así nuestra sangre parece siempre la misma y sin embargo, los glóbulos rojos responsables del color, duran sólo 120 días. El material que forma los huesos se renueva constantemente, aunque el hueso no varíe de tamaño ni de forma.

La rata sustituye las moléculas de azúcar de su sangre en sólo 48 minutos. Sangre, huesos y azúcar se mantienen en la misma cantidad, pero constantemente renovados.

Los componentes de los seres vivos son invariables aunque su renovación sea constante. Ocurre como con el agua de un recipiente que tuviera una entrada y salida exactamente igual habría siempre la misma cantidad de agua, aunque fuera diferente. Habría un equilibrio dinámico.

Compara al agua de una laguna o una charca con la de un río. El agua cambia constantemente en el río y permanece siempre la misma en la charca.

Los seres vivos se comportan como las aguas del río. Permanecen invariables, pero sus materiales cambian constantemente. Asimismo pueden producir trabajo de forma continua, condición necesaria para la vida, lo mismo que el río hace sin interrupción. Los sistemas bióticos presentan un equilibrio dinámico: sus componentes son idénticos cuantitativa y cualitativamente, aunque su renovación sea constante.

Heterogéneo

El pelo y las uñas son muy diferentes a los huesos. La piel no se parece a la sangre. Pelo, uñas, huesos, piel y sangre tienen funciones o cometidos bien diferentes. Podemos decir que cada parte de un ser vivo tiene una función parcial. Todas las funciones combinan e integran en un sistema complejo de cambios, movimientos y trabajos que constituyen la vida.

La simple observación de un animal o planta cualquiera, permite distinguir unas zonas blandas y otras duras, colores diferentes, unas partes planas y otras alargadas. Es decir, son heterogéneos en su composición.

Los seres vivos son sistemas heterogéneos porque tienen partes diferentes entre sí.

Categorías: Bioquímica, Rincón del naturalista

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