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Distribución por edades y por sexos en una población

Publicado por Victoria González

La distribución por edades de una población determina en parte el crecimiento futuro de la misma. Si predominan los individuos mayores, en el futuro habrá una fuerte mortalidad, mientras que si la mayoría son juveniles, pronto la población crecerá. Para estudiar la distribución por edades de una población, es importante elegir los intervalos de edades, que deberán ser suficientemente ilustrativos pero sin ser pequeños. Como mínimo hay que establecer tres clases de edad: pre-reproductiva, reproductiva y post-reproductiva.

Los anillos de crecimiento de los árboles son un método indirecto para estimar la edad.

Para estimar la edad, el método puede ser directo o indirecto:
– Directo: por procesos de marcado en el momento del nacimiento, de forma que en muestreos sucesivos se puede conocer la edad exacta.
– Indirecto: métodos basados en la detección de estructuras morfológicas rítmicas: anillos de crecimiento en los árboles, cuernos de los ungulados, conchas de algunos moluscos, escamas de peces.
También se puede estimar la edad calculando la tasa de crecimiento por año, y estimarla a partir del tamaño del individuo en un momento determinado. Es un método más inexacto.

Una vez conocidas o estimadas las edades, se construye una pirámide de edades, que representa el porcentaje de individuos de la población dentro de un determinado intervalo de edad. Se pinta un rectángulo de longitud proporcional a dicho porcentaje. La forma de la pirámide nos da también información sobre el futuro: si es muy ancha por la base es que hay muchos individuos jóvenes, en el futuro habrá mucha reproducción y la tasa de mortalidad será pequeña. Si es estrecha por la base sucederá justo lo contrario. Se ha demostrado que en todas las especies hay una estructura de edades determinada que corresponde al equilibrio, que depende de las tasas de mortalidad y natalidad de la especie. Y la población en un momento dado también puede desequilibrarse, por un cambio en las condiciones ambientales, una perturbación, etc.

La razón de sexos es el porcentaje de individuos que pertenecen a cada sexo en una población. Se suele expresar como un cociente, por ejemplo 1:1. Esta proporción a veces cambia con la edad, y se habla de razón sexual primaria (porcentaje de sexos en el nacimiento); razón sexual secundaria (porcentaje de sexos durante el periodo de cuidados paternos); razón sexual terciaria (durante el final de los cuidados paternos) y razón sexual cuaternaria (durante la edad reproductora).
La razón sexual es bastante constante dentro de cada especie, y la proporción sexual óptima es la más equitativa, ya que garantiza una mayor eficacia biológica. Sin embargo, en algunas especies la razón de sexos no es equitativa. Esto sucede, por ejemplo, cuando hay dimorfismo sexual, ya que si un sexo es mayor que otro puede ser más costoso cuidar del mismo. La regla general es que la razón sexual óptima es aquella en la que se invierte el mismo esfuerzo en la crianza de un sexo que en la de otro.

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