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Helicobacter pylori, la bacteria que sobrevive al ácido del estómago humano

Publicado por Ramón Contreras

En el sistema digestivo del ser humano viven millones de bacterias en armonía, la mayoría de ellas en los intestinos. Regularmente, las vías altas del sistema digestivo, faringe y laringe son invadidas por patógenos. Sin embargo, en el estómago, donde se encuentra el ácido que digiere los alimentos, tan solo se ha encontrado una bacteria capaz de sobrevivir, y no solo eso, sino también es capaz de infectar el epitelio. Esta bacteria tan resistente es Helicobacter pylori y se encuentra mucho más extendida en la población de lo que la gente cree.

Filogenia e historia evolutiva: el género Helicobarter es relativamente moderno, fue creado en 1989 a partir de la recolocación taxonómica de las cerca de 30 especies que contiene desde el género Campylobacter (próximamente). Dentro del género H. pylori (anteriormente denominada Campylobacter pylori) es una de las más conocidas por su capacidad infectiva y es la especie tipo que se emplea para reconocer al grupo. Estas bacterias pertenecen a la familia Helicobacteraceae, dentro del Orden taxonómico Campylobacterales. Se incluyen en la clase Epsilonproteobacteria del Filo Proteobacteria. En clasificaciones recientes, el antiguo grupo Epsilonproteobacteria se ha elevado a filo Campylobacterota, que incluye a Helicobacteraceae dentro de Campylobacterales. Este cambio mantiene al género Helicobacter y a H. pylori sin modificación en su circunscripción. La nueva categoría sustituye la adscripción anterior al filo Proteobacteria en esquemas actualizados.

Descripción: morfológicamente H. pylori se caracteriza por ser bacilar, y hélice, de donde viene su nombre (Helicobacter). Tiene entre 4 y 6 flagelos polares en un extremo que le otorgan una gran movilidad. Con ellos es capaz de realizar un movimiento girando sobre sí mismo, de tornillo que emplea para infectar el epitelio del estómago. Se atornilla para perforar la mucosa intestinal y engancharse a las células del epitelio. La colonización ocurre en la mucosa gástrica, especialmente en el antro, y en duodeno con metaplasia gástrica. La motilidad en hélice y adhesinas como BabA y SabA facilitan el acceso y la unión epitelial. Se sitúa bajo la capa de moco, donde el pH es más favorable para su supervivencia. Son negativas a la tinción de GRAM, son oxidasa positivas y catalasa positivas. Sintetizan una gran cantidad de la enzima ureasa, que produce amoniaco, una molécula con un valor de pH muy alto, básico, que reacciona con los ácidos formando sales de amonio. Como fuente de energía usa el hidrógeno y genera metano (es una bacteria metanógena). No es metanógena. Oxida hidrógeno mediante una [NiFe]-hidrogenasa y respira en condiciones microaerófilas. La ureasa genera amoníaco y CO2 a partir de urea, amortiguando la acidez local. El metano lo producen arqueas intestinales, no H. pylori.

Distribución y hábitat: H. pylori vive en el estómago del ser humano y otros animales. Como todas las bacterias que viven en el sistema digestivo, es microaerófila y su temperatura óptima de crecimiento es la temperatura interna de su huésped (alrededor de los 37ºC). Para sobrevivir en el pH del estómago (cercano al 2) sintetiza una gran cantidad de ureasa, que les permite neutralizar el ácido del medio que les rodea. Se cree que se transmite por contaminación de heces. La transmisión se produce por vías fecal?oral, oral?oral y gastro?oral, con diseminación intrafamiliar habitual. La infección se adquiere en la infancia, el reservorio principal es el estómago humano y suele cronificarse. El vómito es una vía eficiente de contagio entre convivientes. Sus cepas se encuentran distribuidas por todo el mundo.

Interacción con el ser humano: H. pylori es una especie bacteriana que está relacionada con ulceras pépticas y otros desordenes digestivos como gastritis o duodenitis, además de cáncer de estómago. Está clasificada por la IARC como carcinógeno del Grupo 1 para cáncer gástrico y se asocia a linfoma MALT. Diagnóstico no invasivo mediante test del aliento con urea y detección de antígeno fecal, y diagnóstico invasivo por biopsia endoscópica con test de ureasa rápida e histología. Tratamiento con inhibidores de la bomba de protones y antibióticos, destacando terapia cuádruple con bismuto por la alta resistencia a claritromicina; la prevalencia global estimada ronda el 44%. Se aconseja confirmar la erradicación con test no invasivos tras el tratamiento. Los estudios revelan que en los países desarrollados el 25% de la población está infectada y alrededor del 75% en los países en desarrollo. En dos tercios de los casos la infección es asintomática y no produce ningún tipo de molestia. Debido a la especificidad de las cepas de H. pylori con respecto a las poblaciones humanas se pueden utilizar para hacer un seguimiento de las migraciones históricas del ser humano, aproximadamente desde hace 35.000 años. Se diferencian en este sentido 3 cepas originarias de África, una de eurasia, extendida por todo el mundo, dos asiáticas y una de Papúa y Australia.