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Antibióticos: Carbenicilina

Publicado por Ramón Contreras

La carbenicilina es un antibiótico derivado de la penicilina. Su uso en biología para crear medios selectivos para bacterias es más frecuente que su uso en medicina, donde puede administrarse en casos específicos. Aunque se opta por otros antibióticos de igual espectro de actuación, como la ampicilina, pero de mejor dosificación. Puedes leer más sobre la ampicilina en nuestro artículo aquí.

La carbenicilina no parece presentar efectos adversos durante la lactancia.

La carbenicilina no parece presentar efectos adversos durante la lactancia.

Estructura molecular: La carbenicilina es un derivado semi-sintético de la penicilina. Dentro de los derivados de la penicilina forma parte del grupo de las carboxipenicilinas, junto con sulbenicilina, carindacilinala, ticarcilina y carfecilina. Puedes leer más sobre la penicilina, el primer antibiótico, en nuestro artículo aquí. Las carboxipenicilinas se caracterizan por tener un grupo éster o un ácido carboxílico en su cadena lateral. Además presentan la estructura típica de los derivados de la penicilina, un anillo betalactámico.

Donde y cuando se descubrió: desde el descubrimiento de la penicilina muchos organismos han desarrollado resistencia a ella. Es por eso que se están desarrollado nuevos antibióticos todo el tiempo. La carbenicilina fue aislada en 1971 en los laboratorios de Beecham, una compañía farmacéutica en 1971. Se comercializó en aquellos años como pyopen, aunque desde entonces ha recibido otros nombres, como geopen o geocilina.

Método de acción: la carbenicilina, como el resto de antibióticos derivados de la penicilina (los betalactámicos), es un bactericida, mata a las bacterias. Su acción se realiza mediante la separación de los compuestos de la pared bacteriana. Las bacterias afectadas mueren por choque osmótico, lisado celular. Al perder la pared celular las bacterias no pueden controlar la entrada de agua a su interior y gráficamente revientan por exceso de líquido interior.

Indicaciones: la carbenicilina es un antibiótico que afecta a todas las bacterias GRAM negativas (como los géneros Pseudomonas, Proteus o Escherichia). Sin embargo muestra un efecto reducido para el tratamiento de infecciones de GRAM positivas. La carbenicilina se degrada por la enzima bacteriana betalactamasa, aunque en menor medida que la ampicilina. Se aconseja su uso en infecciones graves, quemaduras severas o infección del tracto urinario y de la próstata.

Normalmente la carbenicilina se presenta como un polvo, carbenicilina sódica, que es muy soluble. Su uso es siempre por vía parenteral, directamente en la sangre por inyecciones o añadido al goteo. Esto es debido a que la carbenicilina se ve afectada por las variaciones de pH. Su sensibilidad al pH ácido la hace ineficaz al ingerirla, puesto que se degrada en el estómago. Por otra parte su vida media es muy corta, tan solo de una hora. Es por ambas cosas que se recomienda el goteo durante una hora cada 6 horas. La dosis efectiva son unos 500mg por kilo y día, una dosis muy elevada.

Toxicidad y contraindicaciones: se han presentado casos que los sujetos han tenido cefaleas, dolor e inflamación local y hasta convulsiones. Además, debido a la elevada dosis que debe suministrarse su uso es poco recomendad en pacientes con hipertensión, problemas de corazón o hepáticos, por el alto contenido de sodio que pueden incorporar con el tratamiento. Además su uso está no recomendado en pacientes con antecedentes de sensibilidad a derivados betalactámicos.

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