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Tercera ley de Mendel

Publicado por Ramón Contreras

Gregor Mendel es uno de los fundadores de la genética. Gracias a sus estudios y a las tres leyes de la genética que obtuvo de sus observaciones se empezó a comprender como funcionaba el sistema de transmisión de los caracteres entre las generaciones. Puedes leer más sobre Gregor Mendel, naturalista y monje agustino, el artículo que le dedicamos aquí.

Esta es la descendencia esperada del cruce de los gametos de dos individuos heterocigotos.

Las leyes de Mendel son leyes basadas en la propia experiencia tras del agustino. Tras la observación y obtención de cuantiosos datos formuló sus hipótesis. Aunque después el propio Mendel demostró matemáticamente su veracidad. Gracias a las tres leyes podemos predecir la proporción con la que un carácter controlado por un único gen pasará a la descendencia. Cuando Mendel estudió las plantas de guisantes en las que se basó para realizar sus leyes no se había definido el concepto de gen, pero cuando se descubrió se vio que era el equivalente a los caracteres descritos por Mendel. Esto no hace más que loar la labor de Mendel, que supo ver como se transmitía un gen incluso antes de que estos fueran descritos.

La tercera ley de Mendel se basa en el conocimiento que se adquiere tras estudiar la Primera y la Segunda ley, por eso te recomendamos que leas nuestros artículos sobre ellas, la Primera ley de Mendel, aquí , y la Segunda ley de Mendel aquí.

La Tercera ley de Mendel o Ley de la independencia de los caracteres hereditarios enuncia que los genes se transmiten de forma independiente. Esta ley es la que más le costó formular, puesto que realmente hay caracteres que se transmiten juntos, si los genes que los controlan se encuentran en una posición, locus, cercana uno de otro. Además puede existir recombinación entre cromosomas homólogos, por lo que esta ley que se cumple en la mayoría de los casos tiene excepciones que, si bien ahora se conocen, Mendel no pudo saber nunca porque en ocasiones los caracteres se transmitían juntos sin una explicación estadística que él pudiese comprender.

Para poder observar la regla general de la independencia de la transmisión de los caracteres Mendel se fijó en caracteres morfológicos de la planta del guisante. En la semilla del guisante observó el color del guisante, verde o amarillo y la forma, lisa o rugosa. Para simplificar llamaremos al genotipo amarillo “A” y al verde “a”, puesto que es un carácter controlado por el mismo gen y el genotipo amarillo es dominante sobre verde. De igual manera simplificaremos liso como “B” y rugosos como “b”, puesto que liso también es dominante sobre rugoso.

En sus ensayos observó y cruzó un par de individuos heterocigotos para ambos caracteres, es decir (Aa Bb), que tendrán un fenotipo amarillo y liso. Los descendientes de este cruce (Aa Bb x Aa Bb) son el resultado de la combinación de gametos con todas las conformaciones que se pueden dar en un heterocigoto (AB, Ab, aB y ab). La frecuencia esperada para este cruce suponiendo que los genes no se transmiten ligados es: 9/16 con fenotipo AB, 3/16 con fenotipo Ab, 3/16 con aB y tan solo 1/16 con ab. En caso de que se observe una proporción diferente a esta es muy posible que los genes estén localizados en el mismo cromosoma y por lo tanto se hereden ligados.

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